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Dentro de pocas horas estaré volando hacia Chicago (Congreso de la International Communication Association – ICA), donde presentaré una comunicación sobre las narrativas transmediáticas. El objeto del paper es desarrollar un primer acercamiento semiótico al tema, ejemplificado con un análisis de la serie televisiva 24 (Fox). Por otra parte, hace dos semanas dedicamos una jornada completa de la eWeek – Setmana Digital a Vic para discutir este tema con expertos de la BBC y la televisión pública catalana. En este post quiero pasar revista a este concepto y trazar un mapa de posibles recorridos de investigación.

El concepto de “narrativa transmediática” fue introducido por Henry Jenkins (MIT) en un artículo publicado en Technology Review en el 2003 y sirve para nombrar las experiencias narrativas que se despliegan a través de varios medios o plataformas. A diferencia de la traducción intersemiótica -donde una misma historia se traduce a otro lenguaje, por ejemplo la película El código da Vinci basada en libro homónimo-, en las narrativas transmediáticas cada medio/plataforma cuenta una parte diferente de un gran mundo narrativo. Lo que se ve en la pantalla no es lo mismo que se lee en el libro o se hojea en el cómic.

Existen varios conceptos similares: algunos prefieren hablar de “cross-media”, otros apuestan por “multimodalidad” y algunos sostienen que nos encontramos de frente a “narrativas multimedia”. Todos hacen referencia en mayor o menor medida a lo mismo: mundos narrativos que atraviesan varios medios/plataformas. ¿Por qué hablamos también de “plataformas”? Porque gracias a la red la construcción de estos mundos también incluye a los consumidores. Las historias de Harry Potter comienzan en un libro pero pueden terminar en el blog de un adolescente que sigue contando las aventuras del joven mago. El libro Convergence Culture de Henry Jenkins presenta varios ejemplos de este tipo de expansión narrativa.

En mi paper para el congreso ICA he analizado la estructura transmediática de la serie 24, una de las más interesantes experiencias de cross-media. A partir de su gran éxito televisivo, la Fox se animó a expandir el frenético mundo de esta serie en diferentes medios y plataformas: cómics, vídeos para web, mobisodes para dispositivos móviles, videojuegos para consola y móviles, novelas impresas, etc. A estos medios se le agregan infinidad de blogs, wikis, figuras de plástico, juegos de carta, etc. que amplían aún más el universo de la serie. Cada uno de estos textos agrega algo al mundo narrativo de 24 hasta conformar un gran puzzle; el consumidor (lector, televidente, usuario, etc.) puede entrar al mundo de Jack Bauer -el personaje principal de la serie- a través de cualquiera de estas ventanas.

Esta convergencia narrativa es parte de las estrategias de las principales productoras de contenidos. Si bien siempre existieron (Walt Disney fue un pionero en esto de construir  mundos narrativos en diferentes medios y entornos, desde la animación hasta el cómic, pasando por el cine y Disneyland) las narrativas transmediáticas adquieren en la actualidad una dimensión impresionante por dos motivos: 1) la cantidad de medios se ha multiplicado y 2) han aparecido poderosas plataformas participativas que le permiten a los consumidores expandir sus historias preferidas. Este segundo punto genera contradicciones a los dueños del copyright (¿hasta dónde permitir que los consumidores se apropien de un personaje registrado?), pero en el fondo todo sirve para consolidar la marca.

Porque, como bien explica Jenkins, de marcas se trata: Harry Potter, Jack Bauer, Matrix o Lost son potentes condensaciones de imaginario, un capital simbólico hiperconcentrado que puede conjugarse en diferentes lugares, medios y productos para “hacerlo trabajar” y producir ganancias.

Algunas dimensiones de las narrativas transmediáticas recién comienzan a estudiarse y abren interesantes líneas de trabajo para el futuro:
- Es necesario desarrollar una semiótica específica para este tipo de narrativas, una semiótica que recupere otros conceptos (por ejemplo “intertextualidad”)  y modelos analíticos y que no tenga miedo de confrontarse con otros saberes (narratología, ludología, etc.).
- Según algunos investigadores los “nativos digitales” son expertos en la interpretación de estos complejos paquetes narrativos; sin embargo, algunas investigaciones empíricas ponen en duda esta facilidad. O sea: no todos los jóvenes consumidores son transmediáticos ni consumen todos los medios/plataformas de un determinado producto. En este caso la sociología y la antropología tienen mucho para decir.
- Debemos desarrollar taxonomías dentro de estas experiencias: ¿Acaso todas las narrativas transmediáticas son iguales? ¿Existen modelos diferentes? ¿Es posible identificar diferentes estrategias de transmediatización?
- ¿Por que no extender, como propuso Javier Díaz Noci en la última eWeek, los modelos narratológicos al género periodístico? También en la no-ficción se están verificando experiencias narrativas transmediáticas! Creo que el libro Malvinas, el gran relato de Lucrecia Escudero abrió hace dos décadas una ventana que hoy debe ser ampliada incorporando la problemática transmediática.

Como se puede ver, el campo está abierto a la investigación y sabemos muy poco sobre estas experiencias de comunicación. Mi artículo sobre 24 y las narrativas transmediáticas será próximamente publicado en el International Journal of Communication; apenas este disponible en este journal de acceso abierto y gratuito, lo haré saber en esta web.

Algunos links:
- Número especial de Convergence sobre las narrativas transmediáticas.
- Post sobre las NT en el blog de Jenkins.
- El libro de Jenkins en castellano (Paidós).

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