Descargar la Introducción en inglés.
Desde hace unos días está disponible un volumen en el cual trabajamos con Sandra Valdettaro (Universidad Nacional de Rosario) y Leonarda García-Jiménez (Universidad de Murcia) en los últimos tres años. Se trata de un libro que, como decimos en la Introducción, debería haber sido publicado hace mucho tiempo. Fuera de América Latina, las teorías producidas en el continente han tenido muy poca difusión. Si dejamos de lado algunos textos fundacionales, como De los medios a las mediaciones de Jesús Martín-Barbero, traducido al inglés en 1993, o las contribuciones de Néstor García Canclini o Armand Mattelart, la rica historia de las teorías de la comunicación latinoamericana es prácticamente desconocida en el resto del mundo académico. Había un vacío que pedía a gritos ser llenado, así que con Sandra y Leo nos pusimos manos a la obra con la complicidad de Nicole Allen, nuestra editora en Wiley.
El lector modelo de este volumen es un investigador o investigadora del Norte Global interesada en las teorías de la comunicación o en los estudios de comunicación desarrollados en América Latina. Nos interesa que, a través de este libro, tengan una puerta de acceso lo más amplia posible a la producción teórica del continente. Al difundir el proyecto en las redes sociales, varios colegas nos preguntaron si habría una versión en castellano. No está prevista ni tendría mucho sentido. Las versiones originales de la mayor parte de los textos que se incluyen en esta recopilación están al alcance de cualquier lector.
El making-of de este libro daría para otro volumen o una temporada de Netflix. La elección de cada texto implicó enriquecedores debates, a los que se sumó el tiempo que nos llevó contactar a los autores -o sus herederos- para confirmar las publicaciones. Numerosos editores y colegas nos ayudaron en esa tarea. Respecto a la selección, me remito a los criterios que explicamos en la Introducción que encontrarán un poco más abajo. No están todos los que son, pero sí son todos los que están. Mientras estábamos cerrando el volumen falleció nuestra querida y admirada Rossana Reguillo, quien había apoyado el proyecto desde el primer email que le enviamos. A ella está dedicado este libro que, esperamos, sea el primero de una larga serie. Como escribimos en la Introducción, «quedan todavía muchos textos por compilar y muchos más libros por escribir».
Latin American Communication Theories. From origins to contemporary approaches.
Introducción
Por Carlos A. Scolari, Sandra Valdettaro y Leonarda García-Jiménez (ed.).
El propósito de este libro es claro: presentar un corpus crítico de textos sobre teorías de la comunicación escritos en América Latina. Su producción refleja un compromiso intelectual basado en un conjunto de criterios de selección que, por un lado, privilegian, en la primera parte, una colección de textos clásicos que siguen siendo en gran medida desconocidos más allá del continente y, por otro, en la segunda parte, desafían la hegemonía de ese canon incorporando nuevos temas y voces. Su publicación en inglés constituye, además, una operación orientada a ampliar la circulación de debates que, tanto genealógica como sincrónicamente, han configurado y siguen configurando la producción teórica latinoamericana en el campo de la comunicación.
Injusticias
Este libro es injusto por varias razones. En primer lugar, llega tarde. Aunque las primeras reflexiones sobre el periodismo y la naciente industria cultural comenzaron a aparecer en América Latina ya en el siglo XIX, no fue hasta la segunda mitad del siglo XX cuando los estudios de comunicación despegaron y se expandieron de manera concreta. A partir de la década de 1960, en paralelo con las políticas de desarrollo promovidas por Estados Unidos, la investigación en comunicación creció al ritmo de la proliferación de facultades y departamentos académicos en todo el continente. Durante las últimas seis décadas, la producción teórica sobre comunicación -que a menudo permanece en una posición marginal dentro del panorama global de las ciencias de la comunicación– ha crecido de manera sostenida. Sin embargo, solo una pequeña parte de este trabajo es conocida más allá de América Latina. En otras palabras, la primera edición de este libro debería haberse publicado al menos hace tres o cuatro décadas.
Este libro es también es injusto por los autores que no pudieron ser incluidos. Toda selección es, en su núcleo, un acto de exclusión. Dado que no pudimos incorporar todos los textos que nos habría gustado incluir, hemos intentado al menos abordar parcialmente esta limitación, por ejemplo, citando en esta Introducción a autores cuyas obras no aparecen en los capítulos posteriores. También hemos incorporado lecturas recomendadas en cada capítulo para señalar otros posibles itinerarios de investigación. A pesar de estos esfuerzos, muchas voces quedan ausentes de este volumen. Pero es precisamente por ello que lo concebimos como un primer paso hacia una circulación más amplia de más de medio siglo de producción teórica en los estudios latinoamericanos de comunicación. Quedan todavía muchos textos por compilar y muchos más libros por escribir.
Teorías de la comunicación en América Latina
No es fácil hablar de una producción teórica tan vasta y diversa, tanto geográfica como temporalmente. Más de medio siglo de trabajo académico desplegado en más de veinte países y dos lenguas -portugués y español- puede desbordar incluso al investigador mejor preparado y con mejores intenciones. Sin embargo, dentro de este mosaico de contribuciones emergen ciertas trayectorias, tensiones y contradicciones que vale la pena explorar antes de adentrarse en el presente volumen.
Una primera aproximación permite identificar tres grandes fases en el desarrollo de la teoría de la comunicación latinoamericana. La primera se remonta a las décadas de 1950 y 1960, cuando las teorías funcionalistas y la Mass Communication Research ingresaron en la región bajo el paraguas de las estrategias de desarrollo promovidas por Estados Unidos. El objetivo era claro: impedir que el virus revolucionario de Cuba se propagara por el continente. Autores como Wilbur Schramm (1963, 1964), gracias a las traducciones publicadas por el Centro Internacional de Estudios Superiores de Comunicación para América Latina (CIESPAL – Quito), pasaron a formar parte del circuito académico latinoamericano.
Pero los cantos de sirena del desarrollismo duraron poco. Pronto surgieron voces rebeldes que respondieron a las teorías de la difusión tecnológica y cultural con la teoría de la dependencia y la crítica ideológica de los mensajes mediáticos. Fue el momento revolucionario, un terremoto epistemológico con epicentro en Chile, donde la experiencia del Centro de Estudios de la Realidad Nacional (CEREN) resultaría fundamental, aunque su influencia se extendió por todo el continente. Desde Brasil, la pedagogía de la liberación de Paulo Freire (2002) marcaría a varias generaciones de investigadores y activistas de la educación y la comunicación, no solo en América Latina.

No obstante, el período de rebelión crítica duró solo unos pocos años. A finales de la década de 1970, una parte significativa de los países latinoamericanos se encontraba bajo el dominio de brutales dictaduras militares. El término desaparecido comenzó a pronunciarse en español en todo el mundo. La censura, la quema de libros, el exilio y el aislamiento científico fueron algunos de los rasgos definitorios de este período trágico.
La tercera fase comenzó en la década de 1980 con el retorno gradual a la democracia y la emergencia de una nueva perspectiva teórica que tomó distancia de los instrumentalismos funcionalistas y marxistas de las décadas anteriores. La publicación, en 1987, de De los medios a las mediaciones, de Jesús Martín-Barbero, un académico español formado en Bélgica que desarrolló su carrera en Colombia, marcaría un punto de inflexión en la investigación y la teoría de la comunicación en América Latina. Podría decirse que gran parte de la producción teórica actual, hoy enriquecida por nuevas voces y objetos de investigación, sigue resonando dentro de la amplia ola puesta en movimiento por la obra fundacional de Martín-Barbero. Al mismo tiempo, libros como Construir el evento, de Eliseo Verón, publicado en Argentina en 1983, establecerían otras líneas de investigación, en este caso basada en la sociosemiótica de los procesos de mediatización. En un primer momento, este enfoque tuvo una interacción limitada con la tradición culturalista asociada a Martín-Barbero. Sin embargo, con el tiempo fue evolucionando hasta convertirse en un campo productivo de diálogo teórico y epistemológico (Vassallo 2021).
No obstante, de esta trayectoria aparentemente lineal emergen innumerables tensiones, hibridaciones y zonas problemáticas. Aquí solo mencionaremos algunas. En primer lugar, las teorías latinoamericanas de la comunicación nacen, evolucionan y conservan su vitalidad a través de su interacción con teorías procedentes del Norte Global. Tal vez una de las contribuciones más significativas de América Latina a las ciencias sociales haya sido la activación de una mirada divergente o aberrante sobre la producción teórica europea. En términos económicos: mientras el Norte escribe y publica, el Sur lee de manera cruzada, apropiándose de los textos para decir otra cosa y comprender fenómenos distintos. Comprender esta intertextualidad teórica es esencial, aunque en absoluto sencillo. Los capítulos de este volumen representan apenas una pequeña muestra de una red discursiva que continúa expandiéndose y volviéndose cada vez más compleja mediante la incorporación de nuevos actores, textos y tensiones.
Una parte significativa de la producción teórica latinoamericana en comunicación ha provenido de académicos nacidos en otros países de la región o en Europa. El exilio y la migración han sido la norma, desde Armand y Michèle Mattelart y Jesús Martín-Barbero hasta Néstor García Canclini, Héctor Schmucler, Ariel Dorfman, Juan Somavía, Fernando Reyes Matta, Mabel Piccini, Nicolás Casullo y Alcira Argumedo, por nombrar solo algunos. Esta movilidad, impuesta por condiciones sociales y políticas, bien pudo haber facilitado las lecturas divergentes antes mencionadas.
En América Latina, el estudio de la comunicación no se limita a los medios. Por un lado, esto amplía el campo de la disciplina y la desplaza hacia territorios culturales que, en otros contextos, podrían quedar bajo el ámbito de la antropología o los estudios del folclore. Por otro lado, genera cierta tensión con las teorías de la comunicación centradas en los medios, también presentes en el continente. Mientras Jesús Martín-Barbero popularizó el concepto de mediación, Eliseo Verón hizo lo propio con el de mediatización.

A la tensión ya mencionada entre desarrollo y dependencia pueden añadirse otras oposiciones; por ejemplo, la más contemporánea entre la perspectiva culturalista y el enfoque sociosemiótico antes mencionado. Este último ha sido particularmente influyente en países como Argentina, donde las tradiciones académicas e intelectuales han mirado históricamente hacia Francia y desempeñaron un papel fundacional en la consolidación del estructuralismo en la década de 1960. Este es un detalle significativo: la crítica al imperialismo cultural estadounidense nunca estuvo acompañada de una crítica equivalente al imperialismo cultural francés dentro de los círculos académicos latinoamericanos. En otras palabras, la apropiación del corpus teórico francés por parte de los académicos latinoamericanos nunca fue percibida como imperialista, quizá debido a una afinidad epistemológica entre ambas tradiciones.
Finalmente, otro componente fundamental de la discusión teórica en América Latina es la posición frente a la lengua inglesa. Por un lado, la reticencia de muchos académicos a escribir o publicar en inglés ha sido durante mucho tiempo un tema presente en la agenda regional (Ortiz 2009), y sin duda ha limitado la circulación internacional de la producción local. Esta situación, sin embargo, está cambiando gradualmente, en parte debido a la creciente presencia de jóvenes investigadores que realizan estudios avanzados en el extranjero. Por otro lado, los estudios de comunicación en América Latina han privilegiado tradicionalmente un estilo de escritura ensayístico, lo que plantea desafíos al intentar publicar dentro de los marcos más asépticos de las revistas académicas internacionales. La combinación de estos dos factores ha restringido la participación de los teóricos latinoamericanos en la conversación teórica global más amplia (Miike y Yin 2022).
Un libro polifónico
Un conjunto de criterios guió la selección de los textos incluidos en este volumen. El punto de partida fue presentar trabajos representativos de las principales contribuciones teóricas producidas en América Latina. Nuestro objetivo no fue incluirlo todo, sino trazar un mapa lo más representativo posible de un territorio heterogéneo y diverso. Recordemos, con Jorge L. Borges (1960) en su breve cuento Del rigor en la ciencia, que un mapa que cubre todo el territorio es inútil y que, en última instancia, el conocimiento científico es siempre selectivo. Con ese espíritu, el primer filtro fue temático: este libro incluye únicamente contribuciones teóricas o reflexiones metateóricas escritas desde América Latina. También es importante aclarar que se trata de un libro sobre teorías de la comunicación, no sobre investigación de la comunicación en América Latina. Los lectores interesados en la investigación en comunicación encontrarán valiosas compilaciones que sin duda merecerían estar disponibles en inglés (como Portugal Bernedo 2012).
En segundo lugar, decidimos destacar a autores que siguen siendo menos conocidos en los circuitos académicos internacionales, en particular aquellos con pocas publicaciones en inglés o ninguna. Por esta razón, figuras como el académico boliviano Luis Ramiro Beltrán -uno de los padres fundadores de la investigación en comunicación en América Latina y posiblemente el autor más publicado en inglés- no han sido incluidas en esta selección (ver Beltrán 1976, 1993, 2008). No obstante, su obra es referenciada en varias ocasiones a lo largo de estas páginas. En este volumen, las tensiones entre desarrollo y dependencia están representadas por un texto de Juan Díaz Bordenave, investigador paraguayo que, aunque trabajó para la UNESCO, resulta relativamente poco familiar para la comunidad académica internacional.
El libro también incluye autores que, pese a contar con un importante reconocimiento internacional, no podían quedar fuera de este mapa de la producción teórica latinoamericana. Jesús Martín-Barbero es una de esas figuras. Aunque De los medios a las mediaciones fue traducido al inglés en 1993, la mayor parte de su obra sigue siendo prácticamente desconocida fuera de América Latina. En este caso, hemos incluido un texto que ayuda a contextualizar los procesos de producción teórica que tienen lugar en un continente que es “la patria del pastiche y el bricolaje, donde todas las épocas y estéticas se juntan en irónica yuxtaposición”. Siguiendo este mismo criterio, autores indispensables como Néstor García Canclini, junto con Martín-Barbero el exponente más destacado del enfoque culturalista, y Eliseo Verón, el principal representante de la perspectiva semiótica sobre la mediatización, también forman parte de la red intertextual propuesta por este volumen.

Una experiencia tuvo un profundo impacto en la producción teórica latinoamericana: el llamado “laboratorio chileno” de comienzos de la década de 1970. Hemos incluido a dos autores de ese núcleo: un texto de Armand Mattelart, quizá una de las críticas más incisivas jamás escritas contra la Mass Communication Research, y un texto posterior de Mabel Piccini, académica argentina que participó en el experimento chileno y desarrolló su carrera en el exilio mexicano.
Figuras reconocidas en todo el continente, como Immacolata Vassallo de Lopes, Muniz Sodré, Fernando Reyes Matta, Rosanna Reguillo y Daniel Prieto Castillo, aceptaron generosamente sumarse a este proyecto editorial. Cada uno contribuye con textos que, tanto en su momento como todavía hoy, provocan agudas reflexiones sobre las relaciones entre teoría y metodología, cultura negra, comunicación alternativa, vida urbana y, en el caso de Prieto Castillo, los excesos del teoricismo comunicacional.
Algunos textos que habríamos querido incluir, como los de Antonio Pasquali (1977, 2003), otro académico inmigrante, en este caso italiano radicado en Venezuela, no pudieron incorporarse debido a las dificultades para localizar y obtener los derechos de su obra. Entre otras contribuciones, Pasquali fue responsable de proponer, a comienzos de la década de 1960, la oposición entre información y comunicación como eje fundacional de la teoría latinoamericana de la comunicación. Su legado teórico está presente en los textos de Fernando Reyes Matta, Erick Torrico Villanueva y Aimée Vega Montiel incluidos en este volumen.
Pese a estas limitaciones, creemos haber producido un mapa inicial; es decir, si no exhaustivo, al menos un punto de referencia útil para futuras exploraciones del cuerpo clásico de la producción teórica en comunicación desde América Latina.
En la segunda parte del volumen, donde emergen nuevas voces, los criterios de selección fueron, en cierta medida, similares: priorizamos autores con una presencia limitada en el circuito internacional de lengua inglesa que han realizado contribuciones renovadoras al panorama teórico latinoamericano. Sin embargo, una vez más, muchas voces jóvenes quedan ausentes.
En el plano epistemológico, seleccionamos contribuciones que, por un lado, reevalúan críticamente la producción teórica latinoamericana, como las relaciones entre comunicación y culturas populares (Chiara Sáez, Christian Spencer y Antonieta Vera), y, por otro, establecen diálogos con conversaciones teóricas globales. Estas van desde la ecología de los medios de Marshall McLuhan (Sergio Roncallo) y el feminismo (Aimée Vega Montiel, Malely Linares Sánchez y María Inmaculada Postigo Gómez) hasta la decolonialidad del conocimiento (Erick Torrico Villanueva) y el posthumanismo (Flavia Costa). Tal vez en un futuro no muy lejano estos textos también sean considerados clásicos y puedan pasar a formar parte de la primera sección de un hipotético volumen colectivo similar a este.
Como no podía ser de otro modo, este volumen también pone en primer plano la presencia de voces femeninas, un rasgo cada vez más visible en la metainvestigación sobre los estudios de comunicación en América Latina, pero todavía subrepresentado en el ámbito de la producción teórica (Heram y Gándara 2021; Sánchez-Soriano, García-Jiménez y Rodrigo-Alsina 2025). Con ello, aspiramos claramente a ampliar un canon teórico que hasta ahora ha estado dominado por escuelas de pensamiento y “padres fundadores” del Norte Global, y a incorporar “madres y padres fundadores” del Sur Global, contribuyendo así a desplazar los sesgos masculinos y anglocéntricos que han marcado el diálogo teórico global sobre la comunicación.
El libro concluye con una entrevista a Raúl Fuentes Navarro, quizá el académico que más ampliamente ha investigado y reflexionado sobre la producción teórica y los estudios de comunicación en América Latina. Durante las últimas décadas, Fuentes Navarro (1992, 2007) ha logrado compilar, procesar y sintetizar las principales líneas y tensiones de una vasta producción teórica, trazando mapas fundamentales para orientarse en este universo epistemológico. Más que cerrar conversaciones, la entrevista cuestiona muchas premisas, ideas y conceptos dados por supuestos en los intercambios teóricos latinoamericanos. Creemos que esta es la mejor manera de concluir el volumen: abriendo nuevas conversaciones.
Notas de navegación
Antes de ceder la palabra a nuestros autores y autoras, conviene introducir algunas notas técnicas. Cada capítulo se abre con una indicación de la fuente original y una breve introducción escrita por las personas que editamos este volumen. Estas introducciones tienen como objetivo presentar al autor o autora y proporcionar contexto para el texto que sigue. La mayoría de los capítulos fueron publicados originalmente como artículos en revistas latinoamericanas de comunicación. Los textos abarcan más de medio siglo de producción teórica: el más antiguo data de 1970 y el más reciente de 2025.
En cuanto al origen geográfico, este volumen incluye contribuciones de autores radicados en Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, México y Paraguay. Una parte significativa de las referencias bibliográficas consiste en traducciones al español de obras publicadas originalmente en Europa o Estados Unidos. Aunque se hicieron esfuerzos para identificar las fuentes originales y evitar la retraducción, especialmente en el caso de obras canónicas, esto no siempre fue posible. En esos casos, se han utilizado las traducciones proporcionadas por los editores.

Este libro no habría sido posible sin la generosa colaboración de sus autores, sus herederos y las revistas en las que los textos fueron publicados por primera vez. Agradecemos especialmente a los editores de Chasqui (CIESPAL, Ecuador), Versión (Universidad Autónoma Metropolitana-Xochimilco, México), Contratexto (Universidad de Lima, Perú), MATRIZes (Universidade de São Paulo, Brasil) y Cuadernos del CEREN (Chile) por su amable apoyo durante las primeras fases de este proyecto. Nuestro agradecimiento se extiende también a los revisores de la propuesta original y a Nicole Allen, editora de la colección de Ciencias Sociales y Humanidades en John Wiley & Sons, quien creyó en este proyecto desde el principio, así como a Radhika Raheja Sharma y Dinesh Rajkumar, por su apoyo a lo largo del proceso editorial. Además, Catherine Stonehouse participó en la corrección y el control de la edición inglesa de los textos.
Esta selección ha sido curada por un investigador argentino que reside en Europa desde hace más de tres décadas, una académica argentina que dirige uno de los centros de investigación en comunicación más activos de la región y una académica española especializada en teorías de la comunicación que ha construido su carrera académica a ambos lados del Atlántico. Este espíritu transnacional, como ya hemos visto, también atraviesa la producción teórica y la investigación en comunicación en América Latina, un continente marcado por exilios internos e intelectuales europeos que hicieron de él su hogar. Esperamos que este volumen, tardío e inevitablemente incompleto, impulse nuevas conversaciones y abra la puerta a futuras publicaciones que acerquen a la comunidad académica internacional a la producción teórica ecléctica, diversa y vibrante de los investigadores latinoamericanos de la comunicación.
Referencias
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- Verón, E. (1983). Construir el acontecimiento. Los medios de comunicación masiva y el accidente en la central nuclear de Three Mile Island. Buenos Aires: Gedisa.
Bonus tracks
- El libro se consigue en Amazon o en la web de Wiley
- Descargar la Introducción en inglés.

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