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Durante el reciente IV Congreso Internacional de Ciberperiodismo y Web 2.0 “Modelos de comunicación en la aldea global” organizado en Bilbao por la Universidad del País Vasco surgió un debate que, antes o después, siempre emerge en las conversaciones sobre los medios: el futuro de los diarios. El tema es tan fuerte que hasta existe una entrada en la Wikipedia: Future of newspapers.

Hagamos historia. En el 2009 con Mario Carlón publicamos El fin de los medios masivos. El comienzo de un debate (Buenos Aires: La Crujía), un volumen donde participaron una serie de investigadores -desde Eliseo Verón hasta Robert Logan- que desde hace años vienen reflexionando sobre el futuro de la radio, la televisión, los libros o el disco de vinilo. En esa ocasión fue Sandra Valdettaro la encargada de analizar la situación de la prensa; su conclusión era a mi entender demasiado optimista respecto al valor del diario impreso y su capacidad de supervivencia frente a sus competidores.

Muchas veces me preguntan sobre el futuro de algún medio: el libro, la televisión… la prensa. Mi respuesta es siempre la misma: no soy futurólogo. La ecología mediática es un sistema complejo donde, en cualquier momento, puede emerger un nuevo medio que obliga a reposicionarse al resto de las especies mediáticas, llegando inclusive a amenazar su supervivencia. Sin embargo, si tenemos en cuenta la evolución de los ecosistemas mediáticos y las señales que llegan del mercado, creo que hay un medio que está condenado a extinguirse: los diarios impresos. ¿Por qué?

Porque…

  • Porque cada vez se leen menos diarios.

En Europa y USA la caída de lectores es un fenómeno estructural. Las ventas de diarios sólo aumentan en algunos países asiáticos, donde la conformación de una clase media urbana -como en China- está seguramente modificando el mapa de consumos mediáticos. Según algunos especialistas “circulation is like the sun. It continues to rise in the East and decline in the West”. A partir de estos datos instituciones como la World Association of Newspapers and News Publishers (WAN-IFRA) insisten en que la crisis de las publicaciones impresas no es tan grave.

Los datos estadísticos siempre deben ser tomados con pinzas, sobre todo cuando se habla de la evolución de los medios. Muchas veces las organizaciones empresariales -como WAN-IFRA- sacan a relucir cifras que demuestran el aumento de las audiencias televisivas o, en este caso, de la venta de diarios. Se trata de cifras totales que no discriminan una variable a mi entender fundamental: la edad del consumidor. Es tan importante saber cuántos leen diarios como quiénes son.

Veamos algunos datos más precisos. Según el Libro Blanco de la prensa diaria 2012 (AEDE) presentado en noviembre del 2011 se produjo en España una caída de las ventas (y, por lo tanto, de los ingresos publicitarios); pero el dato más claro es el siguiente:

Como podemos ver, el consumo de diarios es elevado entre la gente de mayor edad pero se reduce a medida que bajamos hacia los jóvenes. Esta variable es fundamental si nos interesa analizar el futuro de un medio! Durante el congreso de Ciberperiodismo en Bilbao había unos 100 estudiantes de periodismo en la sala. Pregunté cuántos leían diarios en papel: sólo cuatro levantaron la mano. No me parece descabellado sostener que los diarios impresos han entrado en un lento proceso de extinción con ritmos biológicos, donde poco a poco sus fieles lectores irán envejeciendo y dejando el paso a nuevos lectores y prácticas de lectura.

  • Porque la publicidad, como consecuencia de lo anterior, poco a poco fluye hacia otros medios (por ejemplo la web y las redes sociales).

En el primer semestre del 2012 Google facturó más publicidad que todas las revistas y diarios de USA. Las ganancias de los diarios en Estados Unidos está en los mismos niveles del 1950 (ver Free-fall: Adjusted for Inflation, Print Newspaper Advertising Will be Lower This Year Than in 1950).

La Wikipedia también se suma al festín de gráficos con flechas en caída libre (US Newspaper Advertising Revenue):

Según el Libro Blanco de la prensa diaria 2012 (AEDE) entre 2008-2010 en España los ingresos de explotación de la prensa diaria cayeron el 16%. Esta caída se amortigua reduciendo los costes de explotación, en la mayoría de los casos reduciendo personal (ejemplo: los 129 periodistas de El País que perdieron su trabajo la semana pasada). Todos estos fenómenos se retroalimentan y marcan una tendencia: los lectores abandonan poco a poco el medio, las cuentas publicitarias huyen hacia otras plataformas, las empresas recortan personal empeorando la calidad del producto final, lo cual, me temo, refuerza la huida de los lectores.

  • Porque cada vez hay menos diarios

No sólo disminuye la circulación y los ingresos por publicidad: también se reduce la cantidad de diarios disponibles en el kiosco. El siguiente gráfico de la Newspaper Association of America muestra esta tendencia:

  • Porque cada vez tiene menos sentido informarse a través de un papel impreso.

Pensar que debemos informarnos leyendo un papel (un soporte poco ecológico) impreso 10 o 12 horas antes (o sea, con noticias viejas) suena poco creíble en el siglo XXI. La convergencia de la World Wide Web con los dispositivos móviles y la emergencia de las redes sociales y las prácticas colaborativas han reconfigurado el ecosistema mediático. En este contexto los argumentos que hasta hace poco se sacaban a relucir para defender al diario impreso (ver por ejemplo A Bright Future for Newspapers del 2005) quedan desfasados de frente a las nuevas formas de acceder a la información.

No soy el único vislumbra una extinción del diario. Por ejemplo el diseñador canadiense Thad McIlroy sostiene en The Future of Newspapers que “the newspaper industry leads the charge to provide compelling proof that the Internet really is destroying traditional ink-on-paper publishing. The data has been troubling for a long time, and gets more convincing each day. A lot of analyses gloss over the data which demonstrates that the decline in newspaper readership and circulation easily predates the Internet. The story of the decline of the daily newspaper goes beyond the web.”

Are tablets killing the newspaper star?

Cuando apareció el iPad en el 2010 muchos editores pensaron que sería la “tabla” que salvaría a sus empresas del naufragio. Dos años después podemos decir que, si bien sus empresas siguen navegando por aguas tormentosas, por lo menos les permitió implementar un modelo de negocio basado en contenidos pagos de alto valor agregado. Pero evidentemente los ingresos que generan las apps no bastan para equilibrar las pérdidas de las empresas informativas.

Durante el congreso en Bilbao un par de conferenciantes saludamos con entusiasmo la llegada de los tablets. Por mi parte me focalicé en la fusión de interfaces que proponen los tablets, un campo todavía abierto a la experimentación; Marcos Palacios (Brasil), por su parte, analizó las posibilidades informativas que brindan las pantallas táctiles e introdujo algunos ejemplos de newsgamingEsto hizo que la discusión posterior, por momentos, se planteara alrededor del eje tablets versus papel.

Cuando el debate sobre el futuro del diario se funda en la oposición tablets versus papel surgen argumentos como “los tablets son muy caros y no todos pueden comprarlos”. Se decía los mismos de los televisores hace 50 años. Se decía lo mismo de las computadoras hace 25 años. Se decía lo mismo de los teléfonos móviles hace 15 años. En el horizonte ya se vislumbran tablets a un precio de 20 dólares (ver el artículo How a $20 tablet from India could blindside PC makers, educate billions and transform computing as we know it recientemente tuiteado por Pierre Lévy). Creo que no queda mucho por agregar respecto a este argumento.

Me parece que si el debate se fija en esas coordenadas no llegaremos lejos… la crisis de los diarios es anterior a la llegada de los tablets (incluso me atrevería a decir que comienza antes de la emergencia de la World Wide Web y su modelo informativo gratuito). Por otra parte, no tiene mucho sentido comparar un medio que tiene al menos 300 años de vida con otro nacido… hace dos años. El diario en papel es un viejo medio que ha recorrido un largo camino evolutivo, llegando al máximo de lo que el soporte tecnológico le permitía, mientras que los tablets son criaturas recién nacidas que tienen un futuro todavía por escribirse.

Y la revolución tecnológica no termina con los tablets. Algunas empresas ya están trabajando en el diseño de nuevas superficies informativas flexibles y multiuso que podrían llegar a recuperar parte de la interfaz del diario impreso:

Kaiser Memo

Hace 20 años Robert G. Kaiser, por entonces editor de The Washington Post, viajó a Silicon Valley para ver qué se estaba cocinando en los laboratorios de las empresas y universidades. Mientras estaba ahí el sucesor de Steve Jobs en Apple, John Sculley, lo invitó a una conferencia sobre “the future of multimedia”. De regreso Kaiser escribió un impresionante informe que hoy está disponible en formato PDF. Alucinado por lo que había visto Kaiser propuso implementar inmediatamente dos líneas de trabajo:

  • “Design the electronic classifieds now”: construir bases de datos digitales para poder trasladar el negocio de los clasificados al entorno electrónico.
  • “Design the world’s first electronic newspaper”: desarrollar un diario en línea que adoptara la forma de una serie de “front pages”.

Si bien Kaiser no vislumbraba la desaparición de los diarios impresos, tenía claro que la pantallas de las computadoras serían el gran soporte de la información: “But if newspapers are not about to become extinct, I came away convinced that inevitably, more and more people will want to use their computers to consume our products.” Las pantallas llegaron, se reprodujeron y en cierta forma estamos condenados a convivir con ellas. Y esto, que quede claro, no implica ni la muerte del periodismo ni del periodista en tanto figura profesional. Estoy convencido de que la profesión periodística tiene un gran futuro en una sociedad donde se necesitan más y mejores profesionales de la información.

Concluía Kaiser su memorandum del 1992: Change is coming. In the last several years, electronic encyclopedias have outsold printed ones by about 4-to-1. Electronic atlases have done even better. The use of computers to transmit information of all kinds is growing at a frantic pace. Computer networks are exploding.”

El “change” ya está aquí. Para los diarios impresos sólo queda ajustarse los cinturones y prepararse para un largo y lento aterrizaje. Mientras, otros aviones están despegando o se encuentran en la cabecera de pista esperando su turno.

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