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Una de mis lecturas preferidas es la revista italiana Link. Idee per la televisione, una excelente publicación editada por Mediaset (sí, el grupo de Berlusconi) que mapea las transformaciones del ecosistema mediático tomando como eje las mutaciones televisivas. En Link escriben los mejores investigadores italianos del medio televisivo; ahí publican sus estudios desde figuras reconocidas como Aldo Grasso o Fausto Colombo hasta jóvenes doctorandos. Además de las revistas, la editorial también publica libros que no tienen desperdicio, por ejemplo Televisione Convergente. La TV olter il piccolo schermo, un texto coordinado por Grasso y Massimo Scaglioni que nos toca muy de cerca a los que estudiamos las narrativas cross-media y las contaminaciones intermediáticas.

En este post resumiré brevemente un texto de Scaglione y Barra incluido en el libro en el cual presentan un modelo teórico para encuadrar las narrativas transmediáticas. El artículo se titula Produzione Convergente. Dieci regole per il broadcaster y, en la línea de otros textos de Jenkins o Gomez ya analizados en Hipermediaciones, presenta una serie de puntos o reglas que caracterizan a las narrativas cross-media. En este caso, como indica el título, la mirada está muy marcada por la perspectiva de los productores. Veamos las diez reglas de Scaglione y Barra tal como las presentan los autores, subdividas en tres grandes grupos:

Complejidad narrativa

1) Matriz: La riqueza textual del producto (como la presencia de múltiples líneas narrativas, varios recorridos de sentido y/o diferentes targets de referencia previstos) es una condición esencial para el nacimiento y la explosión de diferentes extensiones, ya sean directamente gestionadas por la producción (oficiales) o realizadas por los espectadores.

2) Mímesis: Las características formales específicas (el estilo visual, los rasgos icónicos, el imaginario) del producto convergente deben guiar en modo coherente la ideación y la realización de las diferentes extensiones y espacios de acceso.

3) Adecuación: Los espacios de discurso (ya sean oficiales o no) previstos por un programa de TV, los tipos de lenguaje y las modalidades de contrato deben ir al encuentro de las exigencias y los “territorios” del público al cual se dirigen, para poder convertirse en un punto de referencia real (y, por lo tanto, resultar más eficaces).

Espectadores emprendedores

4) Levedad: Para obtener mayor visibilidad y difusión, las claves prevalentes que se utilizan en las extensiones oficiales o “grassroots” del texto son el juego, la ironía, el humorismo y la parodia. En esta dinámica tienen un rol esencial la simplicidad de uso y el perfeccionamiento del fragmento.

5) Coolness: El merchandising es más funcional cuando está ligado, pero al mismo tiempo no tan vinculado, al producto de partida. Solo así se puede evitar el excesivo apego al producto (“fanatismo”) y al mismo tiempo se activa una relación invisible “para iniciados”, más sutil y “a la moda” (de forma similar a ciertas comunidades de fandom).

6) Compensación: La creatividad desde “abajo”, grassroots, de los espectadores y fans generalmente completa y compensa los espacios dejados libres por la producción.

7) Navaja: Una textualidad oficial limitada desde el punto de vista del contenido,  la pertinencia,  la usabilidad o  la actualización genera efectos potencialmente dañinos sobre la marca del producto.

Redes dinámicas

8 ) Ciclo de vida: En una primera fase de vida del programa, los elementos convergentes constituyen un factor prevalentemente promocional con el objetivo de crear marca y hacer más atractivo el producto. Solo en una segunda fase se convierten en un verdadero factor productivo, destinado a la continuación serial del producto y al refuerzo de la marca.

9) Instantaneidad: La posibilidad de ver, reveer y conservar el contenido debería estar prevista en el momento inmediatamente sucesivo a la transmisión del producto televisivo, para poder de esta manera explotar el discurso promocional y el eventual “hype”.

10) Retorno: Las expansiones, ya sea aquellas producidas por el emisor como las de los espectadores, además de funcionar como motor para los discursos relativos al producto, pueden ofrecer material en bruto para la producción de “contenidos especiales” de soporte al programa, utilizables para acompañar el texto original o incluso “retornar” a las pantallas televisivas.

Como ya dije, estas reglas están pensadas desde la perspectiva del broadcaster (en ese sentido se acercan mucho a las “8 Defining Characteristics of Transmedia Production” de Jeff Gomez). De todas maneras, estas miradas desde la producción -complementadas con estudios en clave textual y del consumo- son un útil aporte a la hora de construir una teoría de las narrativas cross-media. Los capítulos sucesivos de Televisione Convergente. La TV olter il piccolo schermo indagan precisamente en las estructuras textuales/narrativas y en las prácticas de los prosumidores, convirtiéndose de esta forma en una obra clave para entender el universo cross-media italiano.

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