Cambiar la mirada (1991) mientras se cierra el paréntesis de Gutenberg (2011).

Veinte años no es nada en términos evolutivos, pero el acelere tecnocultural que ha sufrido la humanidad en las últimas dos décadas no tiene parangón en la larga historia del Homo Sapiens. Desde que me dedico a pensar, escribir, leer y conversar sobre temas digitales tengo un interlocutor que me acompaña en estas reflexiones: Alejandro Piscitelli. Este mes se cumplen 20 de años de la publicación de un conjunto de textos fundamental en la historia de las ciberculturas latinoamericanas: me refiero al número titulado “Cambiar la mirada” de la revista “David y Goliath” de CLACSO, coordinado por el mismo Piscitelli y dedicado a “las investigaciones en nuevas herramientas eletrónicas y post-escriturales”.

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“Cambiar la mirada” fue editado por Piscitelli en un momento en el que hablar de interfaces, hipertextos o ciberculturas era como discutir sobre viajes en el tiempo o teletransportación. La movida hipertextual -que había estallado en los Estados Unidos gracias a la difusión gratuita del programa Hypercard dentro de cada Macintosh- era casi desconocida al sur del Río Grande. Por entonces lo poco que había para leer sobre estos temas era “América Latina en la encrucijada telemática” (1983) de A. Mattelart y H. Schmucler o “Un horizonte sin certezas: América Latina ante la Revolución Científico-Técnica” (1987) de A. Argumedo, dos textos donde todavía retumbaban muy fuertes los tambores anti-imperialistas que llevaban automáticamente a desconfiar de cualquier cosa llegada del norte. En España el debate cibercultural recién pronunciaba sus primeras palabras: ese mismo año Antonio Rodríguez de las Heras había publicado “Navegar por la información” (1991), ganador del premio FUNDESCO de Ensayo.

El monográfico “Cambiar la mirada” no tenía desperdicio. Su índice todavía hoy nos deja pasmados:
Pierre Lévy: “La oralidad primaria , la escritura y la informática”
Jean Louis Gassée – Howard Rheingold: “La evolución de las herramientas de pensamiento”
Rafael Argullol: “Sobre la visualización del poema cósmico. Posibilidades de una revolución en el conocimiento”
Fernando Flores (entrevistado por Heloisa Primavera): “Navegar espacios para preparar acciones”
Aníbal Ford: “Culturas orales, culturas electrónicas, culturas narrativas”
José Ignacio Brunner: “¿Fin o metamorfosis de la escuela?”
Alejandro Piscitelli: “Los hipermedios y el placer del texto electrónico. Ficción, representación y tecnología”

Como se puede observar, la agenda de conversación que proponía “Cambiar la mirada” era revolucionaria para su época y aún hoy se mantiene envidiablemente joven. Algunos de estos textos -como el de Piscitelli- después terminaron dentro de un libro (en la primera edición de “Ciberculturas” del 1995, después reeditado como “Ciberculturas 2.0“).

Veinte años no es nada. En agosto del 2011 acaba de aparecer El paréntesis de Gutenberg. La religión digital en la era de las pantallas ubicuas (Santillana), el nuevo libro de Piscitelli que cierra la trilogía iniciada con “Nativos Digitales” (Santillana, 2009) y “1@1 Derivas en al educación digital” (Santillana, 2010). Este nuevo texto se divide en tres grandes secciones: 1. El Parentesis de Gutenberg, 2. Pildoras Edupunkeanas y 3. La Conversion Digital y el diseño de Medios. Un par de párrafos nos servirán para sondear el calado de las polémicas reflexiones de Piscitelli:

“Los métodos de la ciencia moderna y de la erudición se basan en un profundo respeto por el libro (…) En un contexto cognitivo, el libro producido y distribuido masivamente invita a la individualización. Pero la individualidad surge necesariamente en términos de papel y tinta. Lo que está en juego, precisamente, con la explosión expresiva de la red, es el tratamiento que Internet le da al texto, que pierde la solidez del papel y se convierte en la liquidez de la nube. Aquí el texto no es un producto sino esencialmente un proceso” (29).

Asistimos a un “desplazamiento de la hegemonía diacrónica -la crónica, la historia, los libros, la linealidad- como principio ordenador de la experiencia. Porque la digitalización privilegia la perspectiva sincrónica, bajo un modelo de simultaneidad y de hipervaloración de lo espacial por encima de lo temporal” (32).

“Desde el Renacimiento la comunicación/transmisión de la cultura occidental ha estado dominada/determinada por textos producidos mecánicamente (…) El golpe mortal que Gutenberg quiso asestarle a la cultura oral no sería sino un paréntesis que está llegando a su fin (…) La oralidad secundaria que (la red) encarna es una continuidad y profundización del mundo de la oralidad primaria preguenberguiana” (35-36).

“Esta década es una ventana de oportunidad única para los medios, viejos y nuevos. Para los primeros, para reinventarlos, y para los segundos, para instalarlos en las preferencias de las audiencias -si no es para crearlas, lisla y llanamente, tanto a las preferencias como a las audiencias (…) Estamos contruyendo los rieles sobre los cuales transitamos, circulado sobre ellos a 100 km por hora y tenemos que tender los rieles a 10 metros delante de nosotros ” (185).

Este es quizá el libro más mcluhaniano de Piscitelli, no sólo por sus continuas referencias a Marshall McLuhan y Walter Ong sino también porque pone en práctica un estilo narrativo inspirado en el “mosaico” textual que caracterizaba al discurso del canadiense. Piscitelli enlaza conceptos y va tejiendo una red hipertextual de datos, experiencias e ideas que mapean -de forma no euclidiana- un territorio fascinante. La metáfora del tren y los rieles es McLuhan en estado puro.

La reflexión comenzada en el 1991 con “Cambiar la mirada” sigue 20 años más tarde en “El paréntesis de Gutenberg”. La gran diferencia es que estas “herramientas de pensamiento” (como las llamaban Gassée y Rheingold en el 1991), que hace dos décadas parecían sacadas de un libro de Asimov o Bradbury, ahora se han infiltrado en todas las instituciones -la escuela, las editoriales, los partidos políticos, las agencias de publicidad, los medios de comunicación- y amenazan con hacerlas saltar por los aires.

Bonus tracks:
– Aquí pueden ver la imagen completa de la portada.
– Entrevista a Alejandro Piscitelli – ¿El Paréntesis de Gutenberg?

PS: Inexplicablemente “Cambiar la mirada” no está online (pero sí el número anterior de “David y Goliath”).

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