Mediatizaciones. Conversaciones fragmentadas en la red (I).

Aviso a los navegantes: este es un post fragmentado. Puro zapping construido a partir de algunas conversaciones sobre la mediatización, quizá uno de los conceptos fundamentales para entender la vida social desde finales del siglo XX. Ya hemos hablado del tema en este blog, aunque de forma mucho más lineal y coherente (ver la reseña de La Semiosis Social 2 de Eliseo Verón que escribí el año pasado). Si bien Verón lleva los orígenes de la mediatización a la  prehistoria en este post me centraré en cosas que pasan aquí y ahora, del lado de allá y del lado de acá.

Perfiles

Hace una semana colgué en Facebook el siguiente post:

Jorge Fontevecchia, director del diario PERFIL (Argentina), explica en su editorial del 16 de marzo que “el kirchnerismo se quedó en los 70, tiene una mirada arcaica de los medios, típica de lo que Umberto Eco llamaba “paleotelevisión”, cuando habiendo apenas dos o tres canales y un puñado de radios AM, la televisión aglutinaba a la sociedad, cumplía un papel unificador de la identidad, era la voz de la comunidad y el interpretante central del Estado-nación tanto en lo político como en lo cultural”. 

Más adelante se interna en las teorías de la mediatización y explica que “para los reconocidos Francesco Casetti y Roger Odin, ‘la neotelevisión arrasa con la oposición entre información (realidad) y entretenimiento (ficción)’.(…) Pero ya se habla de hipertelevisión y postelevisión. Si, como sostenía Umberto Eco en los 80, ‘cada texto generó a su lector’, agrega el experto en nuevos medios Carlos Scolari: ‘Cada interfaz construye su usuario’… “

Termina Fontevecchia diciendo que “… ‘las sociedades post industriales son sociedades en vías de mediatización’ porque ‘se transforman por el hecho de que hay medios’, escribió hace años Eliseo Verón. Hoy vamos camino a que quede obsoleta aquella definición de Gramsci de ‘cemento ideológico’ –papel que en su momento cumplieron los diarios, después la televisión– y no haya en el futuro medio de comunicación alguno que desempeñe el rol de vertebrador de la sociedad.”

Si les interesa en este link pueden leer el editorial completo de Fontevecchia en Perfil.

El artículo que inspiró a Fontevecchia se titula Hacia la hipertelevisión. Los primeros síntomas de una nueva configuración del dispositivo televisivo y lo publiqué en el 2008 en la revista Diálogos de la Comunicación de FELAFACS. Cuando lo escribí no pensaba en la caótica y maniquea realidad mediática argentina sino en otras experiencias televisivas (sobre todo en la nueva ficción como 24, mencionada por Fontevecchia en su texto). Sin embargo coincido con Fontevecchia en que la visión de los medios (televisión, prensa, etc.) que tienen los políticos, no sólo argentinos, sigue anclada en el pasado y que conceptos como opinión pública, mediatización o agenda necesitan un repaso teórico.

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Debates online (I)

Facebook es ideal para debatir. A diferencia de Twitter, donde la comunicación es brevísima y se mueve a golpe de flechazos, en Facebook hay espacio para dialogar, intercambiar ideas y sumar colegas a los debates. Pura resemantización de la tecnología: la red que nació para conquistar chicas en Harvard es utilizada por investigadores periféricos para debatir sobre medios y política… A pesar de que en estas charlas a menudo se discuten temas polémicos, pocas veces he sufrido el ataque de trols.

El post sobre el editorial de Fontevecchia motivó muchos comentarios. Aquí va una breve selección (por motivos de espacio no puedo poner todos!):

José Luis Fernández: es genial que los ataques a un gobierno lleguen finalmente al sustento teóricos de su estrategia comunicacional. Un gobierno comunica mucho más que lo que controla en su planificación; uno de los errores básicos del gobierno de Cristina es considerar ‘contacto directo con el pueblo sin pasar por los medios’ el más duro nivel de broadcasting: la cadena nacional…

Sandra Valdettaro .. me parece que al contrario de lo que plantea el editorial de Fontevecchia, creo que el kirchnerismo entiende bien el “ecosistema periodístico”. Me parece que, justamente, el K monta su comunicación en otra dimensión que no es la paleo, despliega una posición de doble faz con los medios masivos: por un lado, tiene su propia estructura de medios masivos; simultáneamente, trata a los otros medios masivos –los de la oposición- como si no existieran, les da la espalda; Cristina suele darles la espalda, literalmente, en cada acto público; muchas veces se la ve por televisión de espaldas a la cámara y dirigiéndose a la “masa movilizada”; con ello rediseña la lógica de los ojos-en-los-ojos: es ella quien mira directamente a la gente, no a través de la cámara. Exceptuando las cadenas nacionales, casi siempre hay alguna operación de este tipo, de evitación de las cámaras opositoras, algunas veces de espaldas, y otras -aunque de frente- mirando y actuando directamente para el “pueblo” El gobierno, además de lo anterior, tiene sus propias bases de redes sociales mediante las cuales intenta también una comunicación directa: entonces, hay una línea de continuidad entre el posicionamiento hacia los medios tradicionales que juegan en la oposición, y el uso de las redes: evitando a los primeros y actuando en los segundos, lo que aparece es la voluntad de control directo de la comunicación. Lo que está en juego es el manejo del clima, y en un momento de hibridación de medios masivos y redes, el K surfea justamente en la última ola de ese movimiento. Es decir, más allá de cuestiones estilísticas y retóricas que merecen otro análisis, nada que ver con la paleo!!

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Adriana Amado: Lo que no se explica en el sistema de medios argentinos es por qué si es que entienden tan bien el ecosistema los medios estatales y apoyados con dineros públicos no logran convocar audiencias. Ni siquiera los contenidos digitales logran despertar entusiasmo. Tampoco el sistema de televisión digital ha conseguido traccionar usuarios, a pesar de su gratuidad.

Sandra Valdettaro: si, estoy de acuerdo, pero me parece que eso remite a un problema más general que tiene que ver con la complejización de las audiencias en la actualidad; tal vez también con cuestiones estilísticas y retóricas que caracterizan la comunicación política del gobierno y que me parece que en muchos casos genera irritación .. es decir, me parece que el hecho de que entiendan la lógica del sistema mediático no significa que la estrategia comunicativa sea exitosa, me parece…

Adriana Amado: La comunicación mediática funciona a novedad. Y cuando el sistema se repite demasiado (en televisión o en comunicación gubernamental), se agota. Las audiencias se aburren y corren, ingratas, a otros brazos. Para colmo, en cuestiones de medios hay tantos abrazos tan seductores y tan bien dispuestos…

Beatriz Sznaider: La televisión siempre funciona como sinécdoque del sistema de medios. Aún con la crisis mundial que afecta al diario y a las revistas en papel, la prensa sigue organizando la agenda temática político-gubernamental, luego retorizada por el resto de los medios. En esa dinámica, Fontevecchia y sus hijos, Perfil y Noticias, son parte del problema… Celebro que los trabajos de Carlos Alberto Scolari ayuden y nos ayuden a pensar la realidad.

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Jorge Juncos: Gracias por la entrada Beatriz. Coincido con Sandra en el sentido que el kirchnerismo articula una faz doble con los medios masivos, a la que añadiría otro elemento más: como productor de una espectacularidad mediática y que ha movilizado en el sentido político. Me refiero a la circulación de segmentos de públicos que fueron desde los festejos del Bicentenario, las visitas a Tecnópolis, al Museo del Bicentenario y la Casa Rosada. Esto parece haberse agotado y las novedades para el sistema mediático escasean… Creo también, como dice Fontevecchia que estamos en una transición. Pero también opino que la evolución sociocultural de las audiencias no tiene por qué ser homogéneas. Quizás el kirchnerismo se encuentre hablando solo a un segmento, aunque eso pase en un período de tiempo mayor al que Fontevechia desea que ocurra.

Debates online (II)

A partir de aquí el debate dio un golpe de timón y nos pusimos a charlar sobre la validez de conceptos como el de opinión pública o agenda

Ana Maria Soriano: ¿La Tv reproduce la opinión pública o la crea?…Habermas (1999) Historia y Crítica de la Opinión Pública: La Transformación Estructural de la Vida pública.

Carlos Alberto Scolari: Habermas es naftalina pura. Su concepto de opinión pública es press-centered, se basa en la evolución de los medios escritos. Los medios electrónicos modificaron en parte las formas de construir la opinión pública, pero es en la época de las redes sociales que ese concepto se vuelve casi fósil. La opinión pública ahora es un fenómeno emergente, no es más top-down sino bottom-up La opinión pública actualmente es un dato semiótico que emerge de una red de millones de interacciones en tiempo real donde se cruzan Google News, trending topics, hashtags, visitas a YouTube, etc., etc. Esta red tiene zonas de mayor densidad y peso (quizá algunos de los viejos medios como la TV) y áreas importante pero fluías (Twitter).

Sandra Valdettaro: … claro que Habermas resulta anacrónico, pero me parece que vale la pena confrontar el carácter artefactual de la opinión pública que diagnosticaba en su ensayo con la complejidad actual de la esfera pública, y rescatar, además, la genealogía que realiza de su conformación .. para una mirada actual, me parece que sin dudas Luhmann como epistemología general puede ayudar .. y la sociosemiótica ..

Juan Manuel Amatta: Pero tampoco deberíamos creer totalmente que medios como Twitter generan opinión pública, o, mejor dicho, que la opinión pública generada desde esos medios es totalmente desde abajo: un Trending Topic se puede dar mucho más fácilmente cuando hay algún medio grande o personas de gran influencia que opinan o publican sobre eso, y es más replicado. Igualmente, con cuestiones como los TT nos vamos más a teorías similares a Agenda Settings

Carlos Alberto Scolari: En plataformas tipo Twitter se mezcla el broadcasting con la lógica horizontal de las redes sociales, por eso coincido en que un TT puede también ser generado / potenciado por un medio masivo. Ver este post sobre Twitter … Lo más interesante es que, gracias a las redes, la sociedad es más POLIFÓNICA, y eso es BUENO. Los medios tradicionales luchan como gato panza arriba para defender un espacio menos polifónico, donde ellos tenían casi el monopolio de la voz pública. Tanto el concepto de agenda como el de opinión pública fueron pensados para el broadcasting: hoy deben ser revistos y, eventualmente, sustituidos por otros. Hay una proliferación de agendas, y la opinión pública tiene un carácter diferente, fluido y reticular, que cambia en “tiempo real”.

habermasexpl

Mon Rodriguez: Muy interesante debate, gracias por llamar! Lo de la opinión pública es un mito; o un artefacto. Pero sigue ahí vivito en los rincones -y los centros- de la investigación empírica, del movimiento político institucional, y hasta que en algún periodista con ganas de mantener su profesión a ultranza. …. Pero creo que mantener el cuerpo vacío del concepto sólo nos impide entrar a discutir la cuestión: si la opinión pública significa el constructo sobre el cuál se erige la legitimidad del estado democrático, entonces habrá que trasladar la pregunta a la cuestión de la legitimidad para ver cuáles son los mecanismos (retóricos, técnicos-institucionales, etc) a través de los cuales las decisiones políticas de los ejecutivos se sostienen y extensivamente de qué manera se rinde o no cuenta del proceso…. Si opinión pública es la intención de voto y toda la operación de anticipación estratégica de la fiesta electoral pues ahí hay otra enorme maquinaria intelectual dispuesta, engrasada y muy muy efectiva (alcanzando desde las mediciones de los movimientos del ojo hasta los procesos climáticos). Pero a eso no lo llamaría opinión pública porque perdió todo el sentido original del debate público. En este grupo se pueden incorporar los cálculos de efectividad publicitaria/electoral y demás.

Si opinión pública es la expresión de algo parecido al pueblo con propósito colectivo, con naturaleza igualitaria y cercana a algo que podríamos llamar la voluntad general, entonces allí sí que están las redes sociales, la actividad comunicativa 2.0 efervescente y los movimientos sociales, las plazas y los mapas colectivos. Pero entonces falta todo lo demás: el poder de la institución, la capacidad de la decisión y las estructuras comunicativas tradicionales no saben cómo incorporarse a la nueva dinámica. En ese escenario hasta los periodistas tienen problemas de identidad… Encontraríamos más dimensiones del concepto “opinion publica” pero sigo pensando que Bourdieu tenía razón en el ’64. La opinión pública no existe.

Para el caso de Habermas, su trabajo (Historia y crítica…) creo que estaba caducado en cuanto nació. Su esfuerzo por agradar le llevó a construir una bonita narrativa historica que no gusta a muchos historiadores (porque lo que describe del mundo utópico de los cafés igualitarios y racionales nunca existió) pero que sigue siendo, para muchos, la mejor parte del libro. Porque la segunda parte es una sarta de tópicos y simplificaciones que desde el punto de vista de la sociología de la comunicación es terrible; pero también desde los puntos de vista filosófico, político, etc. Lo que tuvo de bueno fue sobre todo que levantaba la discusión comunicativa al nivel del debate filosófico enobleciéndola y porque tejía bien el discurso normativo de lo que debería ser (aunque esto segundo ya estaba implícito en el trabajo de Adorno y Horkheimer a quien, por cierto, no gustó el trabajo de Habermas). También estuvo bien el diálogo que generó la obra cuando se tradujo al inglés (ahí el actual director de la London School of Economy Craigh Calhoun (1992) hizo un trabajo excelente)….. Y por fin quién se puede leer para entender de opinión pública 2.0? Muchos de la antigua escuela –McCombs, el de la Agenda- sigue sosteniendo que no hay nada nuevo en las redes, que todo sigue siendo generado en la prensa tradicional y que las redes sólo repiten... así que basta mirar a la prensa del establishment para anticipar la agenda… (Y si has llegado hasta aquí, felicidades, y disculpas, voy a seguir en otro post.)

José Luis Fernández:  me gustaría hacer un último comentario en tan interesante intercambio; si bien acuerdo con Sandra Valdettaro que este gobierno trabaja surfeando entre viejos y nuevos medios, creo que además de lo estilístico, deja traslucir el peso que todavía tienen entre los sectores políticos latinoamericanos las ‘teorías de la manipulación’ y, desde ellas, se ha considerado al grupo Clarín como ‘formador de opinión’ y no como el ‘seguidor de opinión’ que és (un anticipo del bottom-up); lo que sí, el gobierno ha convencido a sus políticos que se puede hacer política sin ser amigo del grupo, pero su batalla contra él ha sido fantasmática…

Final abierto

Hasta aquí el debate en Facebook (por ahora). Pero esto no termina aquí… la discusión sobre la mediatización no se limita a lo que sucede en Argentina ni a un puñado de comentarios publicados en una red social. En la segunda parte del post incluiré otras repercusiones  generadas por el editorial de Fontevecchia y algunas referencias a cosas que pasan en el mundo académico.

Continúa en la segunda parte

Nota: gracias a todos los que participaron en el debate!

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4 Comments

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  1. gracias por generar el espacio… esto recién está comenzando, y las esperanzas wiki, si bien están golpeadas todavía tendrán algo que decir…

  2. Emiliano Loiacono marzo 23, 2014 — 4:57 pm

    Como siempre, tu vanguardia propone un post novedoso donde se entrecruzan opiniones intelectuales fuertes,con meta comentarios de admiradores.
    A proposito y de acuerdo con Mon Rodriguez,Con razón me caía tan bien bourdeiu
    Saludos!

  3. Ciertamente tanto el concepto de agenda como el de opinión pública fueron pensados para el broadcasting y exigen revisión. La lógica conversacional que hoy proponen las redes sociales modifica la dinámica de circulación. Las agendas se fragmentan (¿consecuencia de la fragmentación de audiencias?) y sólo eventualmente algún tema excluyente por su impacto puede reunificarlas por un período relativamente breve. El debate político, así, se vuelve un tanto más inestable y se realimenta casi en tiempo real con la ingeniería de los sondeos de opinión para poner en perspectiva cuánto de las tendencias de “alta intensidad” en las redes sociales resultan “representativas”.
    En tanto, una cosa que me llama la atención en el actual debate sobre la relación medios-política-ciudadanía en Argentina es la mención de la “comunicación directa con la gente”, cuando en realidad, al eludir la intermediación periodística clásica, lo que se pone en marcha es el reenvío hacia un dispositivo semiótico no menos complejo y que abre nuevas instancias de mediatización cuyos alcances y consecuencias aun no han sido estudiados empíricamente.

  4. Gracias por los comentarios! En la segunda parte del post habrá más material y reenvíos bibliográficos para seguir conversando sobre estos temas.

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