¿Qué fue de la tercera edad de oro de la televisión?

Entre los años 2014 y 2015 se desarrolló una innovadora experiencia educativa internacional que involucró a miles de personas y, en mayor o menor medida, dejó una huella en todos sus participantes. Con motivo de su acceso libre en YouTube, en este diálogo con Jorge Carrión repasamos esa experiencia y compartimos todos los vídeos del MOOC “La 3º Edad de Oro de la TV”.

CAS: A principios de 2014 estábamos totalmente sumergidos en la preproducción del MOOC “La 3º Edad de Oro de la TV”. Ya pasaron casi ocho años… En ese momento la serie de moda era Game of Thrones y producciones clásicas como Lost o The Sopranos todavía estaban frescas en la memoria. ¿Cómo ha cambiado el mundo de las series en estos años? ¿Dónde fue a parar la Tercera Edad de Oro de la Televisión?

JC: Como bien dices, en aquella época la tercera edad dorada de la televisión todavía se definía casi exclusivamente por producciones de HBO y era sobre todo USA, desde The Sopranos o The Wire hasta GoT, con las excepciones de The West Wing o de las dos grandes producciones de AMC, Mad Men y Breaking Bad. Todavía no habían ocurrido los dos grandes fenómenos que alterarían radicalmente el ecosistema. Por un lado, la irrupción de las plataformas, sobre todo Netflix (House of Cards, Stranger Things, The Crown); pero también Amazon y más tarde Apple TV y Disney+. Por el otro, la internacionalización total de las series de calidad (mi favorita es la italiana Gomorra, pero podríamos mencionar desde la israelí Fauda hasta la coreana El juego del calamar, pasando por las españolas Antidisturbios o La casa de papel).

CAS: Todos estos cambios deberían encuadrarse, en efecto, en un contexto mayor: las transformaciones de la ecología mediática. En ese entonces la red de moda entre los adolescentes era Snapchat, YouTube no paraba de crecer en su primera década de vida, Instagram era bastante reciente y no había nacido TikTok… El crecimiento de esta última red ha sido espectacular: fue lanzada en 2016 bajo el nombre de Douyin en China y desde entonces no ha parado de crecer; en 2018 pagó 1.000 millones de dólares para comprar Musical.ly, otra plataforma china de videos. Por entonces tenía poco más de 100 millones de usuarios; en el tercer trimestre de 2021 superó los 1.000 millones. No es extraño que Donald Trump le haya sacado la tarjeta roja: TikTok es la primera gran plataforma china que penetra de manera tan fuerte en occidente. Respecto a su contenido, esta plataforma exaspera el modo fragmentario y veloz de consumir breves piezas audiovisuales. Llevó a otra dimensión las “stories” de Instagram… ¿Crees que afectó los formatos y modalidades de consumo de las series?

JC: En realidad las series siguen siendo fieles a estructuras narrativas, digamos, clásicas. Aunque desde Deadwood se hayan impuesto extensiones más breves de capítulos y con las dramedias, formatos más híbridos, predominan retóricas bastante parecidas a las de hace veinte años. Siempre hay, no obstante, propuestas que sí integran los lenguajes de la pantalla y de las redes sociales. Se ha normalizado, por supuesto, la sobreimpresión de mensajes de WhatsApp en la pantalla. Y en proyectos como Skam o Euphoria se buscó expresamente la conexión con esas nuevas generaciones que ya no ven la televisión, que se informan y se comunican a través de redes sociales.

CAS: Me viene en mente esa serie postapocalíptica francesa, El Colapso, cuyos capítulos duran solo 20 minutos… ¡Es un buen ejemplo de cultura snack! Volviendo al MOOC, mientras grabábamos los episodios la serie que discutíamos entre una toma y otra era True Detective, una producción que alcanzó una excelencia narrativa y estética muy elevada… puso el listón muy alto.

JC: Tal vez los equivalentes de True Detective en los últimos años podrían ser The Handmaid’s Tale o Foundation, donde también hay una apuesta por un cierto manierismo estético, por producciones “cinematográficas, que acaban decepcionando. Han quedado muy atrás los tiempos de The Wire, cuando una serie podía ser escrita, producida, renovada, sin la tiranía del Big Data, sin la presión de los algoritmos, al margen de los circuitos y los premios (The Wire no ganó ningún Emmy). Netflix ha cambiado las reglas del juego. Y, no obstante, HBO sigue fiel a sí misma, con otras grandes obras de David Simon, con la excelente Succession. Y, sin renunciar a su ADN, ahora da un paso de gigante con HBOMax. Una vez más, quien pensó el siglo XXI en términos de evolución y de superación, se equivocó. Vivimos en la época de la convivencia. Aunque esos monstruos tiendan al monopolio.

CAS: Volviendo al MOOC, fue una experiencia muy rica, ya sea para los que la creamos como para la gente que participó. Hubo mucho buen rollo durante las grabaciones y la preparación de los materiales… Creo que el hecho de ser todos fans de algunas series ayudó mucho. Todo el equipo derrochaba pasión, desde María del Mar Guerrero, que se encargó de animar el fórum en línea, hasta el director audiovisual Loránd János y el gran equipo técnico (David Canelo, Augusto Casanovas, Arnau Mas, David Barrera Rocamora). Tampoco nos olvidemos de Carme Rovira, quién coordinó los aspectos pedagógicos. Obviamente, el MOOC no hubiera sido posible sin la participación de un equipo internacional de investigadores y especialistas de primer nivel: Jordi Balló, Fran Benavente, Concepción Cascajosa, Raquel Crisóstomo, Luis Fanlo, Iván Gómez, Manel Jiménez, Paul Levinson, Jorge Martínez Lucena, Antonio Monegal, David Moriente, Alberto Nahum García, Alberto Rey, Glòria Salvador y Anna Tous Rovirosa.

JC: Yo, prácticamente, te conocí entonces. Había publicado Teleshakespeare, pero casi no había ido a festivales ni había compartido mi pasión con grupos de gente. Sí, por supuesto, a través de las redes sociales, pero no en vivo y en directo. Conversar contigo y con cerebros como el de Jordi Balló o Concepción Cascajosa fue interesantísimo. Pero todavía lo fue más crear algo juntos, con gente joven, una especie de mini-serie o de serie pedagógica en pequeña escala, de modo que la forma y el contenido estuvieran en sintonía. Hasta vivimos un pequeño fenómeno fan, pues muchos alumnos y alumnas se volvieron seguidores apasionados del MOOC. Tuvimos una audiencia más que notable. Fue una gran experiencia.

CAS: Así es: si bien nació como producto audiovisual, la dinámica participativa lo fue convirtiendo en una obra transmedia con una intensa producción de contenidos generados por usuarios. Pero no solo nosotros nos conocimos durante el MOOC: muchos estudiantes establecieron un primer contacto en el fórum que, en los años sucesivos, se fue afianzando. Repasar estos vídeos también me llevó a reflexionar sobre la evolución de mis propios intereses y pasiones en tanto investigador: en 2014 estaba totalmente sumergido en el estudio de las narrativas transmedia. Mi primer artículo sobre transmedia storytelling publicado en 2009 fue precisamente un análisis de la serie 24 de la Fox. Hoy, si bien sigo mirando series. no me interesan tanto como objeto de estudio. Cada día estoy más metido en mis investigaciones sobre la evolución de los medios. Mi próximo libro, que será publicado por Routledge en 2022, se titula On the Origin of Media. Me interesa estudiar cómo emergen, se desarrollan, adaptan y decaen los medios… ¿Cómo fue la evolución post-MOOC en tu caso? En un momento habías amenazado con escribir un Telefreud. ¿Qué pasó con ese proyecto?

JC: Supongo que la escritura y la publicación de Librerías lo cambió todo. Era mi primer libro que no hablaba de obras, de autores concretos, sino de estructuras del conocimiento. Y en el último capítulo, aparecía Amazon. A partir de 2013 amplié el foco de mis intereses, empecé a pensar en bibliotecas y en plataformas, en tecnología, ciencia y algoritmos, en la circulación de la cultura a vista de pájaro (en el sentido de Franco Moretti). El proyecto de Telefreud perdió interés, porque las series individuales empezaron a parecerme mucho menos interesantes que la ingeniería, la prescripción, las inteligencias artificiales, el conjunto en que se insertan la series y lo que he llamado OCVIs (Objetos Culturales Vagamente Identificados, como listas de reproducción, pódcasts, webseries, hilos de Twitter, stories) a modo de contenidos. En ese camino Contra Amazon, Lo viral o Membrana son pasos o fases de un mismo proceso. Y, ahora que lo pienso, Solaris, ensayos sonoros se puede ver como una evolución del MOOC, en que paso de hablar de series a hablar de grandes tendencias de la ciencia, la sociología, la tecnología y la cultura contemporáneas, también de un modo colectivo, contigo como colaborador, por cierto, y no en formato audiovisual, sino como pódcast.

CAS: En los últimos años me he cruzado con infinidad de personas que cursaron el MOOC e incluso se conocieron durante los debates en el foro coordinado por Mar Guerrero. Pienso en colegas como Patricia Nigro, Marcela Fritzler, Marian Ferrarelli… Es interesante la capacidad de crear comunidad que tienen estas experiencias a pesar de que se realizan en entornos digitales y a distancia. No sería extraño que durante la pandemia, cuando reinaba la educación vía Zoom, hayan nacido otras comunidades…

JC: Muchas. A mí se me ocurrió dar cursos por WhatsApp y por Zoom, que han provocado la existencia de nuevos círculos de conversación. La pedagogía que más me interesa es abierta, inesperada, fuera de los límites de la academia. Me encanta conversar con gente muy distinta en el espacio del aula, en el Máster en Creación Literaria de la UPF-BSM y en otros foros. Pero incluso en esos casos, lo más importante de lo que ocurre tiene lugar en el café, en el bar, en WhatsApp, en la continuación del diálogo en diversas plataformas durante los años siguientes.

CAS: Ahora recuerdo que el MOOC terminó con una reunión abierta a todos los participantes en el bar Milano de Barcelona. ¡Fue un final muy Mad Men, con excelentes cócteles y mejores conversaciones! Ya que estamos a fin de año, tal vez podemos terminar esta conversación con la siguiente pregunta: ¿Qué series son tus favoritas de las que se han estrenado después del MOOC? ¿Y cuáles crees que van a ser las series de 2021?

JC: Las que más me han gustado desde 2014 podrían ser The Leftovers, The CrownSuccession, Transparent, Fleabag, Watchmen, Gomorra, Antidisturbios o incluso The Mandalorian (quizá porque las vi con mis hijos, quienes no existían en 2014 y han cambiado mi relación con la series, como todo lo demás en mi vida). Seguro que hay otras, pero esas me han venido enseguida a la mente. De este año, en concreto, tal vez la que más me ha impresionado, por su diseño visual y sonoro, y por la profundidad abismal de sus personajes, ha sido The Underground Railroad. Y, sin duda, el gran fenómeno serial ha sido El juego del calamar. No se había visto algo con ese nivel de impacto social desde nuestra querida Lost.

CAS:  Coincido en gran medida con tu lista. Con mi hijo somos muy fans de la serie argentina El Marginal, y con mi hija hemos repasado las obras de terror de Mike Flanagan (La maldición de Hill House, La maldición de Bly Manor, Misa de Medianoche). En estos últimos años he disfrutado mucho con series high-tech como Devs, Tales of the Loop o Raised by Wolves. Y, obviamente, las distópicas Black Mirror o Years and Years. Respecto a El juego del calamar, lo incorporaremos este curso como objeto de estudio en la asignatura que hacemos con Lara Martín Vicario en la UPF.

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2 Comments

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  1. El mejor MOOC que cursé. Excelente calidad y se logró crear comunidad entre muchísimos/as participantes.

  2. Groses es que te mencionen el curso hoy en clase de maestría en la UNR y el mismo día Carlos suba esto. Saludo.

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