Definiendo las hipermediaciones.

 

Ya me lo han preguntado en varias ocasiones: ¿Qué son las “hipermediaciones“? En el capítulo tres del libro lo cuento con lujo de detalles… Resumamos este recorrido. En 1987 Jesús Martín-Barbero permitió dar un salto gigantesco en los estudios de comunicación: el paso “de los medios a las mediaciones” superó las visiones instrumentalistas de los medios y re-encuadró el estudio de la comunicación en una teoría cultural. Los medios dejaron de ser vistos como un “canal que transmite información” para ser considerados un espacio de conflicto y construcción de hegemonías sociales, un lugar donde se expresan estrategias de dominación, tácticas de resistencia y se construyen identidades colectivas. En esta línea de razonamiento, creo que ha llegado de pasar “de los nuevos medios a las hipermediaciones“.

De esta forma, tal como decía hace dos décadas Martín-Barbero, perderíamos el objeto para ganar un proceso: el proceso de hipermediación. Al hablar de hipermediación no nos referimos tanto a un producto o un medio sino a procesos de intercambio, producción y consumo simbólico que se desarrollan en un entorno caracterizado por una gran cantidad de sujetos, medios y lenguajes interconectados tecnológicamente de manera reticular entre sí.

Cuando hablamos de “hipermediaciones” no estamos simplemente haciendo referencia a una mayor cantidad de medios y sujetos sino a la trama de reenvíos, hibridaciones y contaminaciones que la tecnología digital, al reducir todas las textualidades a una masa de bits, permite articular dentro del ecosistema mediático. Las hipermediaciones, en otras palabras, nos llevan a indagar en la emergencia de nuevas configuraciones que van más allá –por encima- de los medios tradicionales. Varios elementos diferencian a las “hipermediaciones” de las “mediaciones”. Aquí hablaré de uno de ellos: las formas de construcción de las identidades colectivas.

El estudio de las mediaciones se insertaba en un proceso social bien determinado -la constitución de un sujeto histórico desde los comienzos de la Modernidad, aunque con fuertes ramificaciones en el pasado medieval- donde los medios de difusión de masas cumplieron, según Martín-Barbero, un papel fundamental. Ese proceso hoy está, como mínimo, en discusión: tanto las identidades colectivas como los medios masivos no tienen ni el poder ni la homogeneidad que gozaban en las épocas doradas de la Modernidad. Asistimos de esta manera a una desmasificación de la información y a una fragmentación de las grandes identidades. Las nuevas formas colaborativas y reticulares de comunicación son las responsables de esta ruptura del modelo del “broadcasting”.

Ahora bien, esta y otras diferencias que menciono en el libro –necesarias para recortar o al menos marcar algunos de los límites del nuevo territorio- no deberían generar la idea de dos universos teóricos separados. Existen más continuidades que rupturas en el camino que va de las mediaciones a las hipermediaciones. Los hipermedios no hacen tabula rasa con el pasado de los medios masivos sino que emergen de ese ecosistema y lo transforman. Las hipermediaciones tampoco han descubierto las contaminaciones culturales o la intertextualidad: simplemente las ponen al centro de un posible programa de investigación. Como ya vimos, si en las mediaciones se pierde la fascinación por el objeto (los medios) para recuperar el proceso, ahora debemos perder la fascinación por los “nuevos medios” para recuperar las hipermediaciones. En otras palabras: las hipermediaciones no niegan a las mediaciones, sólo miran los procesos comunicacionales desde una perspectiva diferente y los ponen en discurso desde otra perspectiva.

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3 Comments

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  1. Es muy interesante el tema. Definitivamente “lo digital” ha impuesto su propio paradigma en el ámbito comunicativo, algo que no terminamos de entender cómo funciona ni hacia dónde se mueve con precisión.

    Estamos en una época (llamémosle Posmodernidad) de cambios abruptos, la realidad golpea de lleno a la gente que no logra entender el vertiginoso ritmo con que la cotidianidad avanza. Parece que el refugio de la virtualidad da cobijo hacia tanta incertidumbre e incomprensión.

    La Comunicación es una disciplina más – no ciencia – embarcada en desentrañar la parte que le corresponde de aquella complejidad que es la realidad tecnológicamente mediada. Las hipermediaciones son, sin duda, una clara expresión de los procesos de transición, redescrubrimiento, redefinición y aceptación del estado del mundo actual.

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