Comprender la Ley de la Reversión (I): los humanos como extensiones de los medios.

Fiel al modelo aristotélico, este texto viene en tres actos: presentación, nudo y desenlace. La primera parte es una apretada síntesis del libro de Andrey Mir The Digital Reversal. Antes de entrar de lleno en sus páginas, haré un rápido repaso a las cuatro Leyes de los Medios de Marshall McLuhan (escritas en colaboración con su hijo Eric), muy necesarias para comprender la jugada de este teórico y profesor de origen ruso residente en Canadá. El libro de Andrey es una máquina textual desenfrenada que no para de generar ideas filosas y polémicas. En la segunda parte retomaré algunas de esas ideas y compartiré una serie de críticas, no tanto sobre el efervescente libro de Andrey sino sobre los usos y abusos de la tétrada de McLuhan. Para terminar el recorrido como corresponde, el tercer acto incluirá la entrevista que le hice a Andrey, quien se prestó gentilmente a responder algunas de mis preguntas. A diferencia del modelo aristotélico, el desenlace de esta historia es abierto e hipertextual, ya que inaugura una conversación que seguirá en las redes o quién sabe dónde.

Leyes de los Medios

Las cuatro Leyes de los Medios (Extensión, Obsolescencia, Recuperación, Reversión) son la expresión más conocida de la visión mcluhaniana de los medios y la tecnología. Porque para Marshall McLuhan cualquier tecnología creada por los sapiens es un medio, o sea un artefacto que crea un entorno (precisamente, un medium) que nos modela y transforma desde que nacemos. La cuatro leyes funcionan al mismo tiempo como síntesis teórica e instrumento de análisis.

Por un lado, estos cuatro principios son patrones emergentes de la evolución mediática identificados por McLuhan y su hijo Eric: todo medio extiende o amplifica alguna capacidad humana (por ejemplo, el teléfono amplifica la voz), al mismo tiempo vuelve obsoletos ciertos medios o prácticas anteriores, aunque rara vez los elimina por completo; también recupera formas o funciones del pasado que habían quedado relegadas (como la oralidad en medios digitales), y finalmente, cuando se lleva a su límite, se invierte en su opuesto o genera efectos contrarios a los previstos (por ejemplo, la sobreconectividad que deriva en aislamiento).

Si las entendemos como instrumento de análisis, las leyes pueden reformularse como un conjunto de preguntas que guían el estudio de cualquier medio:

  • Extensión (amplificación): ¿Qué capacidades humanas amplifica o intensifica este medio? ¿Qué nuevas posibilidades de acción o percepción introduce?
  • Obsolescencia: ¿Qué prácticas, tecnologías o formas culturales vuelve obsoletas o desplaza? ¿Qué deja de ser necesario o pierde relevancia con su adopción?
  • Recuperación: ¿Qué elementos del pasado recupera o reactualiza este medio? ¿Qué formas antiguas reaparecen bajo una nueva configuración?
  • Inversión (reversión): ¿En qué se convierte este medio cuando se lleva a su extremo? ¿Qué efectos contrarios o inesperados emergen de su uso intensivo? 

Las cuatro leyes son muy útiles para presentar la mirada de la Media Ecology y los planteos mcluhanianos a nuestros estudiantes; también son un útil instrumento de análisis que, como efecto colateral, sirve para generar excelentes conversaciones sobre la tecnología en general y los medios de comunicación en particular. Respecto a su aplicación como herramienta analítica, tengo la impresión de que a menudo se aplican para identificar solo casos positivos. Ya volveremos a esta cuestión.

Comprender los medios digitales

Como no podía ser de otra manera, las Leyes de los Medios han sido aplicadas a las diferentes formas de comunicación digital que emergieron en las últimas tres décadas. Me detendré en solo una de esas aplicaciones, la que hizo Robert K. Logan en Understanding Humans: The Extensions of Digital Media. Bob Logan es uno de los teóricos de la Media Ecology más abiertos a los intercambios con las ciencias biológicas y físicas. Este enfoque no es casual: Logan se graduó en física en el MIT y durante años enseñó Poetics of Physics en la University of Toronto.

Sigamos el razonamiento de Logan. Al aplicar las Leyes de los Medios a los medios digitales, encontramos que:

  • Los nuevos medios digitales expanden la interactividad, el acceso a la información y la comunicación bidireccional.
  • Vuelven obsoletos los medios de comunicación tradicionales, como la televisión y los periódicos.
  • Recuperan la comunidad.
  • Y, llevados al extremo, pueden transformarse en hiperrealidad o en la pérdida de contacto con la naturaleza y nuestros cuerpos.

Logan concluye que existe otra transformación asociada a los medios digitales: la inversión de la noción de que los medios son extensiones del ser humano. Y agrega:

«McLuhan suggested that human communications could be divided into the eras of oral, written, and electric communication. Despite not having experienced the digital age which began with the emergence of the personal computer, the Internet, and the Web, McLuhan seems to have anticipated many of the features of the digital era. Because digital technology pushes electric technology to its extreme, it causes a flip or a reversal of the effects of this class of technologies. The flip is that not only are digital media an extension of the psyche of the user, as is the case with oral, written, and electric media, but it is also the case that the user actually becomes an extension of his digital technology, unlike the situation in the earlier ages of nondigital media«.

La propuesta de Logan es muy potente porque invierte una de las ideas fundamentales de Marshall McLuhan, los medios como extensiones de los humanos, que se expresa en la primera Ley. Decir que somos extensiones de los medios lleva a descentrar la idea de sujeto -que seguía presente en McLuhan, a pesar de las ácidas y, creo, injustificadas críticas que recibió por su determinismo tecnológico- y a construir una imagen negativa y casi apocalíptica de los sapiens digitalizados del siglo XXI. Esta idea fuerte de reversión será llevada a sus últimas consecuencias por Andrey en su libro The Digital Reversal. Lo leí de un tirón hace un par de semanas. No dejé página sin marcar ni anotar. Buena señal.

The Digital Reversal

Eugenio Palopoli reseñó el libro de Andrey en Seúl en noviembre del 2025. La reseña es una muy buena síntesis de un volumen sembrado de microanálisis, ideas, conceptos y flashes teóricos. Andrey tomó una decisión arriesgada: escribir todo el libro como si fueran tuits de 280 caracteres. The Digital Reversal está construido a partir de pequeños bloques textuales de la misma extensión, pequeño ladrillos que siempre incluyen alguna semilla que merecería ser ampliada y discutida. Por momentos esta estructura tan repetitiva le quita movimiento a la narración, no hay esa modulación que se alcanza trabajando con párrafos de diferente extensión, pero Andrey se encarga de sembrar al menos una mina en cada parcela de texto.

En pocas palabras, Andrey Mir toma la Ley de la Reversión de McLuhan, la alimenta cinéticamente con el trabajo de Bob Logan y la relanza mucho más allá, hasta los confines del ecosistema mediático y tecnocultural. En cada capítulo, en cada párrafo de The Digital Reversal, Andrey pisa el acelerador de manera creativa, a veces salvaje, y nos plantea análisis y escenarios con los cuales podemos discrepar pero nunca quedar impasibles.

Según Andrey vivimos en la era de la reversión. No sólo los medios han llevado hasta las últimas consecuencias e invertido su lógica: todas las instituciones y fenómenos sociotecnológicos están pasando por un proceso de reversión. Fenómenos con la «rebelión de los públicos» anunciada por Martin Gurri, uno de los interlocutores de Andrey, son un buen ejemplo de estas transformaciones. El pasaje de un entorno digital donde se proclamaba la libertad de expresión en los años 1990 al actual chiquero contaminado de las redes sociales, el deslizamiento de la verdad a la posverdad o de la objetividad a la subjetividad son también expresión de esta reversión global. La mutación del consumidor en prosumidor es otro ejemplo de reversión. En el libro de Andrey hay cientos.

Como buen mcluhaniano, Andrey no se tira atrás ante las posibles críticas de ser un determinista tecnológico. Al contrario:

«Media evolution is driven by the technological imperative: the emergent force that makes any technology ‘seek’ better perfomance. Once humans learned to operate with nature instrumentally, they selected what works and what doesn’t, provinding ‘natural selection’ for media» (p. 21).

Atención al concepto de «technological imperative«: está en el título del nuevo libro de Andrey. Pero volvamos a The Digital Reversal. Andrey define esta fase actual como la «oralidad digital»:

«Media are the hardware of society, and culture is its software. Society follows the patterns set by media. If oral speech was the medium of orality and written speech was the medium of literacy, digital speech is the medium of a new stated of mind and culture: digital orality« (p. 49).

Este nuevo estado de la mente y la cultura también es resultado de una reversión: «Digital media reverse literacy and retrieve orality, but digital orality» (p. 29).

Si la escritura cambió la forma de pensar y permitió dejar atrás las formas de conocimiento y memorización de las culturales orales, los cambios en el ecosistema mediático están produciendo transformaciones similares. Pequeños cambios -como la aparición de la barra «search» en los buscadores- o grandes disrupciones -como el ChatGPT- son responsables de una reversión epistemológica:

«Digital orality reverses knowledge acquisition from scientific inquiry, typical of literacy, to conversational inquiry, typical of orality. It rewires the brain, shifting knowledge of the world from complex, systematic categories of highly accesible but scattered anecdotes» (p. 107).

La mirada de Andrey, siempre fresca y polémica, replantea críticamente problemas actuales como la posverdad o la alfabetización mediática, ámbitos donde todavía se opera con la oposición verdad-mentira. La verdad, hoy, es un espacio flexible, híbrido y dependiente del contexto.

En la parte final del libro, Andrey retoma la explosión de la producción científica y la avalancha de papers que nos asfixia (ver mis entradas Economía política del paper I y Economía política del paper II). Su planteo es muy sugerente: si el conocimiento científico de la Modernidad es la máxima expresión de la cultura alfabética, su reversión en la era de la oralidad digital lleva a la inflación de citas, la interdisciplinariedad desbocada o el activismo académico que deriva, por ejemplo, en la cancelación de autores. La reversión final de la ciencia es su negación: el terraplanismo.

Dos párrafos del último capítulo (The reversal of humanity) para cerrar esta apretada descripción del libro de Andrey:

«Why do we live in the time of reversals? Because (1) any medium, when pushed to its extremes or limits, reverses its effects, and (2) at the ultimate speed of interaction, everything is pushed to its limits. Everything -from biology to epistemology- ripens to reverse» (p. 201).

«The instantaneity of digital media pushes everything to extremes. Approaching extremes is the condition of reversal, but when reversals replace each other at an accelerated pace and no reversal holds for long, the only constants are the extremes and the barrage of reversals» (p. 207).

Las inteligencias artificiales se perfilan en las últimas páginas del libro y en el horizonte de la humanidad. Después de la acelerada explosión del siglo XX, nos acercamos a la implosión anunciada por McLuhan en Understanding Media (1964): «The stepping-up of speed from the mechanical to the instant electronic form reverses explosion into implosion«. En este contexto, la Singularidad -la emergencia de la AGI- es para Andrey «the last reversal: it will implode the world into humankind, when humankind, its medium, and its environment become one» (p. 213).

Como podrán imaginar, resulta imposible resumir más de 200 páginas de ideas explosivas que invitan a la polémica. Leer a Andrey es caminar por un campo minado: por más que uno trate de evitarlo, resulta imposible no meter el pie y hacer que nuestras neuronas salgan disparadas en una explosiva cadena de razonamientos, refutaciones y nuevas ideas. Hay que decirlo con todas las letras: Andrey es uno de los autores que mejor encarna hoy la tradición mcluhaniana, tanto a nivel de forma como de contenido.

Continuará en la segunda parte:
Comprender la Ley de la Reversión (II).

2 Comments

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  1. Avatar de paulo celso Silva
    paulo celso Silva abril 26, 2026 — 6:15 pm

    Me gusto la reseña y me quedo curioso por la continuación: Comprender la Ley de la Reversión (II). Gracias

  2. Avatar de Patricia Nigro

    «La verdad, hoy, es un espacio flexible, híbrido y dependiente del contexto.» Creo que nunca fue de otro modo. Pero así planteado, ¿estamos en la posverdad?

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