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En su libro Here Comes Everybody. The power of organizing withouht organizations (ver mi triple reseña en Digitalismo) Clay Shirky propuso unas cuantas ideas tan efervescentes como polémicas respecto a las nuevas prácticas de comunicación en red. Resumamos uno de los planteos más interesantes de Shirky: la comunicación personal (communication media) y la publicación (broadcasting media) se han fusionado, poniendo en crisis a las figuras profesionales encargadas de filtrar la información antes de publicarla. Ahora la situación ha cambiado: el filtraje es posterior a la producción. En la era del amateurismo de masas primero se publica y después se filtra por medio del tagging, enlaces, etc.

En este post quería ir un poco más allá a partir de algunas cosas que he “escuchado” ultimamente en Twitter. ¿Qué es Twitter? Este servicio de microblogging fue lanzado en julio del 2006, un año antes de la llegada del iPhone y dos años después de Facebook. Al día de hoy Twitter tiene  200 millones de usuarios, y en un día se escriben 190 millones de tweets (datos de Wikipedia).

Si bien nació como un “egomedia” -los tuiteros de la primera generación sobre todo nos regalaban permanentes upgrades de su vida privada- poco a poco Twitter fue evolucionando hacia otro tipo de dispositivo de comunicación. Si bien el “egouso” no ha desaparecido, las interacciones de los usuarios -como sucede con cualquier tecnología- han ido modelando su evolución. Un momento destacado se vivió en Noviembre del 2009, cuando la empresa decidió cambiar la pregunta que nos invita a tuitear: de “What are you doing?” a “What’s happening?”.

Twitter sirve para todo, desde convocar a una revolución en una plaza hasta pedir ayuda desde un ascensor bloqueado o difundir fotos desde la Estación Espacial. Según Shirky el viejo modelo de la prensa de masas estaba basado en la siguiente secuencia: primero se filtraba la información y después se publicaba. Digamos que en una reunión los responsables del diario decidían qué era noticia, que no era noticia, y se jerarquizaban los temas a lo largo de las páginas. Esa información ya filtrada y organizada es la que el lector encontraba a la mañana siguiente en el kiosco. Un proceso similar se repite en los medios electrónicos, desde la radio hasta la TV y la prensa online.

Las redes sociales están imponiendo un nuevo modelo donde según Shirky primero se publica (todo!) y después las interacciones de los usuarios se encargan de jerarquizar los temas y organizarlos. Sistemas como Menéame o Digg, el #FF de Twitter o el “Me gusta” de Facebook se encargan de filtrar la información de manera colaborativa.

Pero volvamos al 2009, cuando Twitter entró en una nueva fase evolutiva. En ese año un post de Treadaway llamaba la atención sobre este cambio:

“Think about what we’re seeing with Twitter today — it’s the same sort of content evolution but rather one with human intervention leading the way.  People scan articles that they read — via RSS, Web browsing, their favorite Web sites, forwards from friends, etc.  People then tweet or re-tweet their favorite articles, usually with some commentary which repurposes that content & makes everyone a potential distributor.  Industry experts have talked for years about how “human-powered” search/discovery was the next evolution of the Internet.  It’s happening a little at a time before our very eyes.  I don’t think Twitter will totally supplant the old way of doing things, but it is another example of how technology helps make content more fluid — easier to consume, repurpose, and ultimately discover..”

El debate que por entonces se produjo sigue teniendo gran validez (ver Twitter is Not a Conversational Platform o el polémico texto de Brian Solis Is Twitter a Conversation or Broadcast Platform?. Un estudio de Harvard por entonces demostró que un 10% de los tuiteros producía el 90% de la producción microtextual de Twitter (algo que, como se sabe, sucede en todos los sistemas colaborativos y comunidades virtuales). La idea de que Twitter tiene algo de mass-media sigue vigente: hace unos pocos días Martín Varsavsky (@martinvars) tuiteó “Twitter is not for telling people what you are doing anymore, it’s mostly an information whose users broadcast news”.

Otros usuarios han detectado estos cambios pero los encuadran en una serie diversa. Mitchell Cuevas propone 6 fases en la evolución de Twitter. En la última de ellas “Twitter has become an essential tool for building relationships and finding conversations my business and I want to be part of. I have built teams in Hootsuite and made real connections through Twitter and my network is active and supporting”.

¿Qué es Twitter? ¿Un egomedia para informar del contenido calórico de nuestro desayuno? ¿Un sistema de broadcasting de segunda generación que funciona sobre una base colaborativa? ¿Un “tool” para la construir relaciones, encontrar buenas conversaciones y hacer mejores negocios? ¿Una conversación pública entre dos o más sujetos? ¿Un dispositivo de filtraje informativo? Twitter es todas estas cosas (y algunas más), y dada su constante evolución nos costará bastante encontrarle un lugar dentro de nuestro álbum. En cierta forma Twitter es nuestro ornitorrinco, una especie mediática híbrida que rompe los esquemas y no sabemos bien cómo clasificar.

Los biólogos del siglo XIX tuvieron bastante trabajo para clasificar este animal descubierto por los europeos en Australia en 1799 (incluso pensaron que se trataba de una falsificación). ¿En qué categoría meter a un ser cuyas crías maman y nacen de un huevo, que tiene pico de pato y cola de castor? Umberto Eco contó con maestría estas discusiones taxonómicas en su libro ‘Kant y el ornitorrinco’ (1999).

Seguramente el martes que viene hablaremos de estos temas durante la presentación del libro #MundoTwitter de José Luis Orihuela en Barcelona. Los que quieran enterarse, no tendrán más remedio que seguirnos en Twitter ;-)))

Bonus track:
- The Twitter Paradox by Brian Solis