Se acaba el 2024, un año muy emocionante a nivel profesional, con proyectos que se cerraron, otros que se abrieron y nuevos desafíos en el horizonte, pero marcado por la partida de varias personas queridas. Los vacíos que quedan solo podemos intentar llenarlos con más vida (música, libros, viajes, lo que prefieran) y buenos recuerdos, como este que les voy a contar. El martes 17 de setiembre la Universidad Nacional de Rosario (Argentina) me otorgó el Doctorado Honoris Causa. Este es el discurso que leí esa tarde casi noche en el marmolado Espacio Cultural Universitario de la UNR.
Después de agradecer a las autoridades presentes -seguramente me olvidé un par, siempre fui un desastre a la hora de cumplir los protocolos- y un par de comentarios para entrar en calor -una referencia a la película El Ciudadano Ilustre– comencé con mi discurso. No estoy acostumbrado a leer en público, prefiero moverme por otros carriles discursivos más espontáneos, pero esta vez seguí el guion salvo un par de salidas de pista que incorporo en esta nueva versión.
Un doctorado inesperado
Soy de los que piensan que el Doctorado Honoris Causa hay que dárselo a la gente que no tiene un doctorado. Siempre desconfié de esos académicos cuyos currículums proclaman que han recibido decenas de Doctorados Honoris Causa. Creo que es mejor dárselo a personas que, por fuera del mundo científico y académico, se han caracterizado por su compromiso social o han hecho aportes a la cultura. O al arte. Sobre todo al arte. ¿A quién se le puede ocurrir darle un Doctorado Honoris Causa a un Scolari teniendo un Scaloni en Casilda?
Por otra parte, siempre pensé que el Doctorado Honoris Causa es un reconocimiento que te llega en la vejez. O sea, debería llamarse Doctorado Senectus Causa. Sandra Valdettaro, Fernando Irigaray y Néstor Taborda intentaron convencerme de que no era así. Sin embargo, ese argumento envejeció muy pronto. El pobre duró hasta el día en que la Universidad de Buenos Aires decidió darle un Doctorado Honoris Causa a Mirtha Legrand, la célebre actriz y conductora televisiva nacida en 1927.
No me resultó fácil seleccionar estas diez frases. Como cualquier otra lista, es una selección muy personal. Muchas frases y colegas quedaron por el camino. Es la ley de la cultura snack. Menos es más.
1. “¿Por qué no estudiás una carrera?” – María Elena Turini de Scolari (madre de la criatura)
El día que dije que quería estudiar comunicación, la respuesta de mi madre, en forma de pregunta, fue inmediata y lapidaria. Comunicación, evidentemente, no era una carrera. Una carrera era Derecho, Economía o Medicina. Carreras que se escriben con mayúscula inicial. Incluso hasta Ciencia Política podría ser una carrera. Pero no comunicación, que se escribe con minúscula. Comunicación, como veremos al final, es otra cosa.
2. “La comunicación es una suma de malentendidos” – Algirdas Greimas (incomprensible semiótico francés de origen lituano)
Greimas es incomprensible si leemos solo un texto de su enorme producción. Hay que leer dos, tres, muchos textos de Greimas para comenzar a entender lo que quiso decir. Lo que quiso hacer. Greimas no hizo otra cosa que construir uno de los últimos y más sofisticados sistemas teóricos sobre la construcción del significado. Él llevó el formalismo de Saussure, Propp, Benveniste o Jakobson hasta sus últimas consecuencias.
Esta frase de Greimas encierra todo el misterio de la comunicación. En siete palabras Greimas dinamita medio siglo de teorías de la comunicación donde el «emisor» le mandaba una flecha al «receptor» a través del «canal» y tenía un «efecto». Es la metáfora bélica aplicada a la comunicación. Cada vez que un publicista o político dice “campaña”, “target” o “impacto”, muere un gatito en TikTok. La comunicación es complicada, impredecible y vive de sus malentendidos.
Ojo al dato. Greimas fundó la Escuela Semiótica de París, pero no era francés. Greimas era lituano. Cuando terminé de escribir estas 10 frases, descubrí que la mayoría provenían de inmigrantes, gente que había cambiado de país antes de decir lo que tenía para decir.
3. “El medio es el mensaje” – Marshall McLuhan (filósofo materialista canadiense)
Como un aforismo peronista, esta frase es la más repetida, citada y reiterada pero quizás la menos comprendida de todas las verdades mcluhanianas. Hoy todos citan a Antonio Gramsci, desde Nick Srnicek, el teórico de las plataformas, hasta los periodistas de revista Seúl. En una época se citaba mucho a Marshall McLuhan.
Gente que nunca leyó a McLuhan tira sobre la mesa la frase “El medio es el mensaje” para cerrar una discusión. Como diría Eliseo Verón, es una forma nominalizada. Una frase-concepto con el poder de explicar todo. Creo que las mejores frases son las que abren discusiones, no las que las cierran. Pero eso, a veces, depende más de nosotros que de las pobres frases en sí.
Con esta frase pasan muchas cosas. En la década de 1960 lo nuevo venía de París. La semiología de Roland Barthes interpelaba a las ciencias sociales desde un barcito del Barrio Latino. Ahí se decía, con acento cortazariano: “la ideología es el mensaje”. Había que meterse en el contenido, explorar sus vericuetos hasta extraer el significado latente. Hoy se habla de data mining; lo que hacían los franceses era text mining o minería textual. Es ahí donde McLuhan viene y dice que no, que el significado está en el medio de comunicación. Nos transforma más leer historietas que el imperialista Pato Donald que deambula por sus páginas; nos cambia más pasar el dedito por la pantalla que el vídeo que estamos mirando y en un rato olvidaremos.
Pero McLuhan adelanta otra historia, mucho más actual. Yo ubico a McLuhan en otra serie: la de los nuevos materialismos. Al desviar la atención de lo textual-discursivo a lo mediático-material, McLuhan anticipa buena parte de las reflexiones contemporáneas sobre la dimensión geológica de la comunicación. Detrás de otra forma nominalizada, el concepto de “nube”, se esconde una densa trama de infraestructuras, cables subterráneos, explotaciones de litio, golpes de estado, desmedido consumo eléctrico y de agua, e irremediable impacto climático. Con su célebre frase, McLuhan estaba llamando la atención y anticipando este interés por la materialidad de la comunicación. Creo que un libro como Understanding Media– traducido al castellano como Comprender la comunicación– podría haber sido publicado en la blanca colección de Caja Negra, junto a otros autores y autoras clave de los nuevos materialismos. O sea, podríamos decir que “si McLuhan viviera, sería cajanegra”.
4. “Perder el objeto para recuperar el proceso” – Jesús Martín-Barbero (Caballero Jedi hispano-colombiano)
Jesús Martín-Barbero no era McLuhan pero nos dejó unos cuantos aforismos teóricos. Este en particular resume el gran aporte de los estudios latinoamericanos de comunicación: el abandono del medio como “canal”, ese objeto por donde circulaban las flechitas que el «emisor» enviaba al «receptor», para diluir ese intercambio en una trama cultural mucho más compleja y difícil de poner a foco.
En esta Facultad leímos con pasión a Jesús Martín-Barbero. Y también a Néstor García Canclini. Alguien, un día, los unió para siempre: Jesús Martín-Canclini y Néstor García Barbero.
Jesús Martín-Barbero está a las teorías de la comunicación como Gabriel García Márquez a la literatura. Ambos compartían un estilo narrativo -el barroco latinoamericano– e incluso un recorrido: leer lo local pero sin renunciar a los prismas europeos o estadounidenses. Ambos amaban el cine, ambos vivieron en otros países, ambos se propusieron contar las historias locales con un ojo puesto en los conceptos y categorías que provenían de otras latitudes.

En sus clases en la Escuela Internacional de Cine de San Antonio de los Baños (Cuba), García Márquez machacaba a los alumnos con la siguiente consigna: temas latinoamericanos + relato hollywoodiense. García Márquez amaba el cine clásico de Hollywood y no dudaba en llevar grandes directores a la isla. Esta obsesión cinematográfica de García Márquez reaparece de manera especular en la obsesión teórico-intelectual de Martín-Barbero. En su caso, la fórmula sería: relato latinoamericano + tema hollywoodiense. El proyecto detrás del libro De los medios a las mediaciones es precisamente ese: interpretar el consumo del cine, la radio, la prensa o la música (lo masivo) desde la cotidianidad activa del pueblo (lo popular) dentro de un contenedor narrativo que hace saltar por los aires las asepsias del discurso científico tradicional. Si el cine que quería García Márquez se inspiraba en la narrativa de Hollywood, el pensamiento crítico y la historiografía europea fueron la materia prima de Jesús Martín-Barbero.
Les propongo un ejercicio de Little Big Data: cuantificar el origen de la bibliografía citada en De los medios a las mediaciones. Las citas están casi empatadas: Jesús Martín-Barbero cita 140 referencias europeas, 10 estadounidenses y 149 latinoamericanas. Lo más interesante es que las citas europeas proliferan en la primera parte del libro, cuando cuenta la conformación histórica del sujeto popular, mientras que en la segunda parte prevalecen las contribuciones latinoamericanas. Este desequilibrio bibliográfico no es otra cosa que el viaje de Martín-Barbero, un asturiano exiliado del franquismo que se doctoró en Bélgica y terminó recalando en Cali, donde refundó la investigación de la comunicación latinoamericana. Vayan apuntando: otro inmigrante. Y también García Canclini lo era.
5. “La comunicación alternativa es que nadie tenga la última palabra” – Paolo Fabbri (semiótico que no se parecía a ningún otro)
Durante años Paolo Fabbri se negó a que lo tradujeran, pero su primer libro fue publicado en castellano gracias a las gestiones de Lucrecia Escudero y Eliseo Verón. También fue ella quien lo trajo a la UNR. Fabbri, por entonces, se negaba a ser traducido. Si no hubiera sido por el Pato, no el Pato Donald sino Ubaldo Guido «Pato» Mauro, nunca nos hubiéramos enterado de que «scoperta» no era “escopeta” sino “descubrimiento”. Y así fue como descubrimos a Paolo Fabbri, el semiótico que no se parecía a ningún otro.
Y fue ahí también, en un debate sobre la comunicación alternativa donde participaron Sandra Massoni, Nicolás Rosa y un servidor, donde Fabbri dejó caer esta explosiva frase. La entendimos sin necesidad de traducciones. La frase es brutal pero cuesta asumirla, y mucho más ponerla en práctica. Es una frase que se debe escribir sin signos de puntuación ni agregados. Sería una muestra de profunda ignorancia e imbecilidad escribir un tuit que diga: «La comunicación alternativa es que nadie tenga la última palabra. FIN».
6. “Uno lidia con problemas y no con disciplinas” – Rossana Reguillo (antropóloga todoterreno mexicana)
No resulta fácil investigar esa “complejidad mediática entre fronteras e intersticios”, como la definió José Luis Fernández. Rossana Reguillo fue quien mejor procesó las enseñanzas de Jesús Martín-Barbero y Néstor García Canclini y las aplicó para comprender lo que pasa en México, que es lo que pasa en América Latina. Pensar y actuar desde la trinchera es su especialidad. Ahí, en el fragor del activismo académico, Rossana perdió el carnet de identidad de la monodisciplina científica (pero nunca los valores).

Dice Rossana:
«La mirada disciplinar no cabe, desde hace ratos abandoné cualquier pretensión de definirme a mí misma y de definir lo que hago en términos disciplinarios. La verdad es que cada vez creo más en el todoterreno. Uno lidia con problemas y no con disciplinas. Esto es super importante. Entonces, lo que yo veo a nivel de desafíos en este momento es cómo puedes configurar una mirada que no se agote en una perspectiva antropológica, comunicativa, semiótica, sino en una perspectiva capaz de sumar. No en un sentido multidisciplinario, eso me parece que es un concepto al que hay que darle una revisitada. Pensar más bien un pensamiento transductivo, o transdisciplinario, donde, vuelvo a repetir, lo que tú tienes adelante son desafíos, configuraciones, mapas crudos a los cuales hay que ponerle una cierta intelección, un cierto orden (…) Creo que -concluye Rossana- hay que perderle el miedo al desplazamiento metodológico ya que de pronto, sin saber cómo, estás en una determinada configuración, pero estás entendiendo lo que está pasando ahí».
Rossana Reguillo nunca se exilió, pero por lo que dice, por lo que escribe, por como pone el cuerpo, es casi una extranjera en su tierra.
7. “El signo sirve para mentir” – Umberto Eco (filósofo renacentista del siglo XX que sabía todo)
El problema de las fake news nació cuando un antecesor del Homo sapiens bajó del árbol y dijo la primera mentira. Una especie que sabe mentir, que aprendió construir hipótesis e inventar mundos posibles, posee una ventaja evolutiva fundamental respecto a otras especies. Por otro lado, conviene recordar que la mentira es la unidad mínima de la ficción. Una especie que dice mentiras no tardará en convertirlas en una saga infinita para contar los conflictos entre los Lannister, los Stark y los Targaryen.
Volvamos a Eco. Umberto Eco fue el último intelectual renacentista. Al igual que nuestro Alejandro Piscitelli, Eco era un tipo curioso, enciclopédico, una cámara de las maravillas andante que no dejaba libro sin leer. Eco era el hombre que sabía todo. Cuando vivía en Italia tuve ocasión de hablar un par de veces con él. El día que nos presentaron me lanzó un chiste: “¿Scolari? Otro italiano con apellido argentino”. Era Eco en su máxima expresión. La inversión de sentido, la búsqueda del malentendido del cual nos hablaba Greimas, la torsión del lenguaje.
Por cierto, podría haberle hecho el mismo chiste a Scaloni.
8. “A la cultura de la desesperanza queremos oponerle una pedagogía de la esperanza”- Mercedes Pallavicini (profesora de la UNR pero de Monte Maíz)
Me tomé el atrevimiento de editar la frase de Mercedes. Originalmente, decía: “A la cultura de la desesperanza, queremos oponerle, siguiendo a Paulo Freire, una pedagogía de la esperanza”. Queda mejor así, más breve y contundente. Por otro lado, a Paulo Freire ya lo hemos citado demasiado. Quizás llegó la hora de citarlo menos y aplicarlo más.
Mercedes nos confirmó que comunicación puede ser una carrera y nos ayudó a orientarnos en esta selva de malentendidos. Con ella leímos juntos a Jesús Martín-Barbero y aprendimos a perder el objeto para recuperar el proceso. Mercedes, además, fue quién mejor llevó a la práctica el aforismo de Fabbri: en la cátedra de Teorías de la Comunicación nadie tenía la última la palabra. Y, por sobre todas las cosas, Mercedes nos enseñó a enseñar. Y viene al caso recordar que, además, de esa cátedra salimos varios inmigrantes.
“La profesión docente -escribió Mercedes- nos exige un compromiso ético y político que respalde un trabajo creativo puesto al servicio de proyectos que garanticen el derecho de aprender para todos: para los que necesitan una segunda oportunidad; los que desean pertenecer a una comunidad educativa y viven lejos; los que merecen ser comprendidos en sus dificultades para aprender; los que necesitan recibir el estímulo necesario para continuar; y podríamos seguir enumerando derechos”.
Estos derechos que enumeraba Mercedes hace más de dos décadas son los mismos derechos que hoy, más que enumerarse, se están descontando en la Argentina. Me viene a la mente otra frase célebre: “Argentina es un país en el que si te vas de viaje 20 días, cuando volvés cambió todo, y si te vas de viaje 20 años, cuando volvés no cambió nada”. Un país que, cíclicamente, se ve obligado a luchar por los mismos derechos.
9. “Aprendí que la literatura es siempre traducción de palabras y de mundos, que las contradicciones existen, y que es muy duro vivir lejos de casa” – Clara Obligado (escritora argentina residente en Madrid)
Como la literatura, en el fondo también la comunicación es siempre traducción de palabras y de mundos. Clara Obligado es escritora y profesora. Mientras en la Argentina comenzaba la transición al infierno, ella se refugió en España, donde introdujo los talleres literarios en plena transición a la democracia. Allí escribió cosas como esta: “La pérdida de la patria no puede repararse nunca, pero bien puede convertirse en un gran tema literario”. Charly García la tradujo en una canción: “Tenemos que ir tan lejos para estar acá”.
Les voy a contar una anécdota de Clara Obligado que aparece en su libro Una casa lejos de casa:
«Una vez alquilaron la terraza de mi piso de Madrid para filmar un anuncio de IKEA. Pagaban bien, así que acepté. En principio se trataba solo de la terraza, pero llegaron máquinas y actores, un pato, plantas, muebles, técnicos, ordenadores, el buffet, y no quedó espacio para vivir. Me propusieron entonces que me mudara por unos días al hotel de enfrente, me dieron bonos para que comiera en el restaurante de abajo, así me transformé en una turista de mi propio barrio, de mi propia vida. Desde la ventana del hotel podía ver mi terraza, los desconocidos que transitaban entre los objetos cotidianos hasta volverlos ajenos, las caras que asomaban desde mi propia ventana. Todo era tremendamente familiar, y a la vez extraño. Esa es la percepción que se tiene del propio país, cuando se vuelve«.
Con Clara Obligado pasa algo muy interesante: sus ensayos se pueden leer como libros de comunicación. No es la primera vez que pasa: muchos de los grandes aportes teóricos a los estudios de comunicación provienen de gente que venía de las letras. Walter Benjamin, Marshall McLuhan, Beatriz Sarlo, Jorge Carrión, Héctor Schmucler, Irene Vallejo o Aníbal Ford provienen de ahí, de la literatura y de la crítica literaria. A veces, solo una persona formada fuera de una disciplina puede hacer aportes realmente creativos, disruptivos, como se dice ahora. Y volvemos una vez más a la traducción.
10. “Comunicación es una forma de vida” – Marcelo «Turco» Abram (periodista y deportista)
Esta frase se la escuché al Turco muchas veces y la incluyó en el discurso del acto de colación de grados que hizo en 1987. Para los que no lo conocieron, solo les puedo decir que el Turco era tan peronista que aguantó todo lo que pudo para morir en el hospital Eva Perón. Pertenecía a la última generación de graduados víctima del “Plan 77”, o sea, del plan de estudios implementado por la dictadura. El Turco siempre decía que había aprendido más de comunicación en la cocina de la universidad que en las aulas. Los que vinimos después aprendimos de comunicación en la cocina, en las aulas, en las peñas y en las marchas kilométricas contra el Fondo Monetario. Eran las ventajas de estudiar en democracia.
Hay que remarcar que el Turco no utilizaba el artículo. Él no decía “la comunicación es una forma de vida”, sino “comunicación”, a secas. “La comunicación” es una disciplina científica; en cambio, “comunicación”, sin artículo, es otra cosa. Es una forma de vida.
Que así sea.
Buenas noches y gracias por la atención.
Hacia el 2025
Se termina un año que comenzó en modo sabático, sin clases pero con mucha producción de artículos y proyectos de investigación. En febrero cerramos el proyecto PLATCOM con un gran evento en Barcelona y en setiembre comenzamos LITERAC_IA, una investigación -en este caso coordinada junto a Maria del Mar Guerrero– dedicada estudiar cómo los adolescentes están utilizando las inteligencias artificiales. Les recomiendo este breve documental generado por el proyecto PLATCOM dedicado a los Platform Studies:
También en 2024 apareció en Ampersand la traducción en castellano de Sobre la evolución de los medios, uno de los libros que me está dando más satisfacciones académicas y científicas. Este año lo presentamos en Rosario, Buenos Aires, Madrid, Barcelona, Granada, Cuenca, Santiago de Chile, Lima, Bogotá, Pereira, Armenia, Guadalajara, Ciudad de México y Melbourne.
Esperemos que en el año próximo las alegrías, viajes, músicas, libros (hay tres en marcha) superen a las pérdidas y malestares que nos deja este 2024.
!Buen fin de año y mejor 2025!
Bonus tracks
- Vídeo del acto de entrega del Doctor Honoris Causa,
- Entrevista para La Capital de Rosario por Matías Loja: «Estamos formateados por la narrativa de ciencia ficción, donde la inteligencia artificial es mala«.
- Artículo en La Capital «La UNR le otorgó el título de Doctor Honoris Causa a un rosarino que es referencia global«
- Entrevista en Radio Universidad Nacional de Rosario: “La evolución de los medios, un estudio complejo”.




Gran posteo!! 👏🏼👏🏼👏🏼
Gracias y feliz 2025!
Un post diferente: con estilo coloquial, de estar entre amigos y amigas, un doctorado honoris causa más que merecido.
¿Presentaste el libro en Armenia? Eso demuestra que sos un pensador global.
Felicitaciones, Carlos, tus amigos y amigas de Buenos Aires, te requeremos, ¿viste, che?
Gracias Patricia! Armenia es una ciudad de Colombia, en el hermoso eje cafetero 😎🍵
Gracias por todo este año!!! un grand 2025!!