Ibai Llanos: mucho broadcasting y poco networking.

En esta entrada hablaré de Ibai Llanos y el debut de Lionel Messi en el Paris Saint Germain, pero antes les contaré la historia de una revista que se publica desde 1923, hablaremos de los canales de YouTube y de las largas transmisiones de gameplay. No es cuestión de entrar fríos al campo de juego.

Del broadcasting al networking

Las personas que han leído mis libros (por ejemplo Media Evolution, 2019) o me han escuchado en alguna conferencia o clase saben que siempre hago mucho hincapié en la transición del broadcasting al networking.  Desde mi perspectiva, se trata de la madre de todas las transformaciones que ha sufrido el ecosistema mediático en los últimos 30 años: el pasaje de ecosistema mediático one-to-many a otro marcado el paradigma many-to-many. Antes, las audiencias pasaban buena parte del día consumiendo los mismos contenidos en un puñado de medios (radio, televisión) que se emitían a unas horas determinadas; ahora, las audiencias han estallado y los usuarios consumimos todo tipo de contenidos (desde series en Netflix hasta gatitos en Facebook o clips en TikTok) sin seguir una programación u orden preestablecido. A esto se debe agregar la generación de contenidos por parte de los usuarios.

En todos los textos e intervenciones siempre aclaro que este cambio de paradigma no significa el fin del broadcasting, sino la pérdida de su centralidad. Sigue existiendo broadcasting, por ejemplo a la hora de ver un partido de fútbol o un telenoticiero, pero el resto de la jornada se nos suele ir en entornos mediáticos pensados para el consumo bajo demanda (como Netflix) y las interacciones con otros usuarios (en Facebook, Instagram o Twitter)

Cosas de boomers

Las señales de la pérdida de centralidad del broadcasting son muchas pero hoy quiero focalizarme en una de ellas: la desaparición de las revistas impresas con la programación radiofónica o televisiva. Los boomers que me están leyendo recordarán esas pequeñas revistas que se vendían en los kioscos o que venían con los diarios del domingo. Eran publicaciones que incluían todos los programas emitidos cada día de la semana y algunos artículos novedades o entrevistas. Si el diario del domingo se utilizaba el lunes para envolver algo o directamente iba a la papelera, estas pequeñas revistas aguantaban toda la semana bajo el televisor, siempre a mano, y después de varios días estaban totalmente manoseadas y arrugadas. Su vida útil era de una semana, no más. Por otra parte, los diarios solían incluir en las páginas finales, entre los obituarios y los clasificados, una lista con la programación diaria de las principales emisiones de radio y televisión. Con la difusión de los canales de cable o satelitales por suscripción, las revistas pasaron a ser mensuales pero la lógica no cambiaba: estas publicaciones eran un instrumento indispensable para navegar en el broadcasting.

Cada país tuvo sus propias publicaciones de soporte al broadcasting. Una de las primeras y más longevas (todavía se publica) es Radio News de la BBC. Nacida en 1923, acompañó a las audiencias del sistema público británico durante un siglo. En 2012 la BBC decidió digitalizarla, constituyendo una fuente de información indispensable para los interesados en la historia de los medios en ese país.  Si bien unas cuantas publicaciones de este tipo  todavía sobreviven, por ejemplo la clásica TV Sorrisi e Canzoni en Italia, en general han ido desapareciendo con el correr de los años  o se han convertido en listados digitales. Entre las publicaciones que han quedado por el camino podemos mencionar Radiocorriere TV (Italia), TV Easy, TV Pick (Reino Unido) o The Cable Guide (Estados Unidos). Respecto a los listados de programas que venían dentro de los diarios, basta recordar que en setiembre de 2020 The New York Times los eliminó definitivamente.

Hace 15 años Michael Arrington, en su artículo “Overview: The End of Paper TV Guides“, ya había detectado esta tendencia hacia la desaparición de las guías impresas y su transición al entorno digital: 

A few years ago, online TV guides were just a paperless version of what was arriving in the mail or the middle of Sunday papers. Today, however, as we get closer to the world of TV over IP and video on demand in every home, the space is evolving, giving customers more than they can get in paper (…) Just as very few people bother to check the newspaper for movie times at their local theatre, preferring to go online instead, fewer and fewer people rely on the old print version of television listing times. There are just too many benefits to going online. 

Las ventajas de las guías digitales eran muchas, desde la posibilidad de incluir muchos más programas que en la versión impresa hasta la capacidad (en ese momento incipiente) de pasar directamente de la guía al programa seleccionado con un solo clic. Por otra parte, Arrington ya en 2006 se veía venir un entorno de selección de programas personalizado gracias a los algoritmos:

The best features on these sites are those that are moving beyond listings and doing a good job of matching viewer’s interests and habits with programming content. If it sounds akin to online dating sites, well… it is. Your potential matches, in this case, are TV programs. The big win, however, is to link these listings directly to TV over IP content, something that will require industry-level psychological and legal evolution.

El pasaje de un ecosistema centrado en el broadcasting a otro centrando en el networking no fue rápido ni automático:  el sistema one-to many se fue complejizando con el correr de los años, los canales o emisoras se multiplicaron gracias al cable y las parabólicas, y los viejos instrumentos de navegación (las revistas impresas) tuvieron que dar paso a sistemas digitalizados más ricos e interactivos para permitir acceder a tantos contenidos.

Networking

La irrupción de las redes sociales hizo saltar por los aires las viejas formas de producir, distribuir y acceder a los contenidos audiovisuales. En ese sentido, la aparición de YouTube en 2005 cambió las reglas del juego: en un entorno colaborativo donde cada minuto se compartían horas y horas de “televisión” y los contenidos se consumían on demand, no había guía de programación posible. Ni la clásica publicación impresa ni la más moderna versión digital e interactiva podían soportar la explosión de vídeos y el acceso libre, a cualquier hora y desde cualquier lugar del mundo.  Las formas de navegación cambiaron: de la vieja lista de programas se pasó a la algorítmica lógica del search-engine y los tags. Creo que esta doble página del libro Media Evolution que publicamos con Fernando Rapa en La Marca en 2019 lo dice claro:

The broadcasting strikes back

En 2016 escribí en este blog una entrada titulada “The broadcasting strikes back?” alertando de la presencia de ciertas prácticas de broadcasting dentro del networking, desde el rediseño de la interfaz de YouTube para poner los “canales” al centro de su sistema de navegación hasta la transmisión en directo del estratosférico salto patrocinado por Red Bull. Según la Wikipedia, el salto desde 39.000 metros de Joseph Kittinger y Felix Baumgartner fue seguido por cerca de 8 millones de espectadores a través de YouTube. Por entonces el canal de Red Bull en esa plataforma sumaba más de 750 mil suscriptores, de los que 180 mil se habían registrado la semana anterior al salto. 

Al final de esa entrada en el blog dejaba caer una serie de interrogantes:

¿Estamos en una fase de transición radical y sin vuelta atrás del broadcasting a las redes? ¿Desaparecerá el broadcasting tradicional? ¿Quedará reducido a ciertas expresiones puntuales de “event TV”, por ejemplo la transmisión de un partido de fútbol o el episodio final de una serie? ¿O asistiremos cada vez más a la emergencia de formas híbridas -por ejemplo el broadcasting dentro de YouTube de Red Bull Stratos- en la ecología mediática? ¿Vamos hacia una comunicación de masas asincrónica, como la que se perfila en los canales de los YouTubers con sus millones de suscriptores? Como ya lo mencioné más arriba, la evolución de los medios (al igual que la de cualquier otra tecnología) es una red de interacciones que hace muy difícil predecir escenarios futuros. Sin embargo es evidente que ciertas lógicas propias del broadcasting se están metiendo en las redes y abriendo paso con el beneplácito de los usuarios. Lo que en los años 1990 indignó a unos cuantos navegantes -el contrabandeo de la lógica televisiva de los channels  dentro del navegador de Microsoft- hoy es moneda corriente en YouTube y a nadie se le mueve una pestaña.

Del gameplay a la “operación Messi” de Ibai

En los últimos años YouTube y otras plataformas como Instagram, Twitter o Facebook han comenzado a albergar más y más experiencias “directas”. Y no se trataba de breves contenidos snack sino de interminables sesiones de gameplay de varias horas de duración.  Y después dicen que los más jóvenes no pueden mantener la atención más que unos minutos… Durante estas transmisiones pasa un poco de todo: los streamers comentan sus desplazamientos en los videojuegos, debaten tácticas y estrategias, hablan de cualquier otro tema y cada tanto responden a algunos de los miles de comentarios de los usuarios.  Más allá de desarrollar sus propias narrativas, no debemos olvidar que los discursos de los streamers interpelan directamente  a los menores de 30 años, una generación que se alejó o directamente nunca estuvo muy apegada al broadcasting.

Y aquí entra en juego Ibai Llanos. De su transmisión del debut de Lionel Messi me sorprendió su ausencia de la pantalla (normalmente, los streamers aparecen en una pequeña ventana mientras videojuegan). Esta presencia y la de otros eventuales interlocutores es un valor agregado desde el punto de vista discursivo que no fue aprovechado en esta ocasión. Ya desde el inicio Ibai avisó que estaría en un segundo plano durante el partido. 

Respeto al debate sobre las cifras de audiencia, a mediados del primer tiempo había 380.000 usuarios conectados. Cuando entró en campo Leo Messi, el contador casi llego a medio millón de usuarios. Poca gente para el broadcasting tradicional, muchísima para una sesión de streaming en Twitch.

Más allá de las cifras, me interesaban más otros aspectos de esta experiencia, desde los posibles cambios en la enunciación hasta la interacción con los usuarios. Sin embargo, debo confesar que salí bastante defraudado: la transmisión en Twitch del partido no aportó nada a una emisión deportiva tradicional.  

Mi impresión es que detrás de esta experiencia híbrida hay una gran lucha por nuevos segmentos de audiencia y un intento de puentear a los canales tradicionales de broadcasting, pero muy poco interés por innovar y aprovechar las posibilidades que brindan a nivel de interacción y enunciación las nuevas plataformas.

Postbroadcasting

Si a comienzos del siglo XX no había palabras para definir un automóvil (se hablaba del “carro sin caballo”), ahora nos pasa algo parecido: estamos faltos de conceptos para nombrar estas nuevas prácticas mediáticas híbridas. Mi amigo José Luis Fernández suele utilizar el concepto de “postbroadcasting“, una solución a todas luces provisional hasta que encontremos un buen concepto.  En mi caso, después de la orgía postmoderna de los años ochenta soy bastante reacio a utilizar el dichoso prefijo, aunque a veces no queda otra alternativa que recurrir a él

Para terminar: debemos acostumbrarnos a estas prácticas híbridas donde al mismo tiempo podemos identificar elementos del broadcasting y del networking. Esto no es tan extraño: broadcasting y networking son “tipos ideales” (Weber) que nunca se presentan de forma totalmente límpida y pura;  en todo caso, son categorías analíticas que nos sirven (¿servían?) para comprender ciertos procesos y transformaciones de la mediasfera. Por suerte, el ecosistema mediático es más complejo y caótico de lo que creemos y no se agota en las oposiciones que nos  inventamos para darle un sentido.

Lo más interesante, como siempre, sucede en los bordes, en esas zonas de frontera o traducción (Lotman) donde los actores clásicos del broadcasting comienzan a emitir dentro de las plataformas (por ejemplo, cuando el Chiringuito de Jugones hace un “directo” de los partidos en YouTube) o cuando los streamers nacidos en las redes van a por las audiencias tradicionales del broadcasting (Ibai y la operación Messi). Los conflictos y discusiones que surgen en estos zonas de frontera son fundamentales para comprender las dinámicas del ecosistema mediático; también son el espacio ideal para ver cómo emergen nuevas formas culturales que, algún día, seremos capaces de clasificar y nombrar.

One Comment

Add yours →

  1. De lo que no cabe duda es de que este tipo trasciende la web

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: