Regreso al Ministerio del Tiempo (III).

Viene de Regreso al Ministerio del Tiempo (II)

Con este post culmino esta serie de intervenciones dedicadas a El Ministerio del Tiempo. Después de analizar las posibilidades transmedia de esta producción en el primer post, y de mapear algunos contenidos generados por los usuarios en el contexto de una crisis del modelo del broadcasting en el segundo, en esta ocasión me centraré en dos aspectos más bien teóricos de El Ministerio: la cuestión de la intertextualidad y los viajes en el tiempo. Ambos elementos contribuyen a que a El Ministerio del Tiempo sea un producto audiovisual complejo, que busca la complicidad de los televidentes y los lleva a elaborar hipótesis sin solución de continuidad.

Intertextualidades

La intertextualidad es la relación que un texto mantiene con otros textos, ya sean contemporáneos o históricos; el conjunto de textos con los que se vincula explícita o implícitamente un texto constituye un tipo especial de contexto, que influye tanto en la producción como en la comprensión del discurso (Wikipedia). Desde este punto de vista El Ministerio del Tiempo es una obra muy rica por la cantidad de relaciones que establece con otros textos. En primer lugar El Ministerio dialoga con otras series de la televisión española, desde Isabel hasta Curro Jiménez.  En algunos casos el reenvío intertextual se repliega sobre sí mismo y refuerza al saber que Rodolfo Sancho (Julián) es el hijo de Félix Ángel Sancho Gracia, el actor que interpretaba a Curro Jiménez.

Otra referencia televisiva muy festejada por los televidentes fue la aparición del popular presentador Jordi Hurtado en uno de los episodios:

El Ministerio, como no podía ser de otra forma, establece sólidas relaciones intertextuales con todo tipo de documentos históricos. Como ejemplo podemos mencionar las imágenes del célebre encuentro entre Franco y Hitler reconstruido en el tercer episodio. Por otra parte, también algunos personajes de ficción -como el Lazarillo de Tormes- aparecen en la serie inaugurando otro nivel de intertextualidad.

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La serie de los hermanos Olivares, además, abre un interesante espectro de conexiones intertextuales directas con otras obras de la ciencia ficción que han tratado el viaje en el tiempo (por ejemplos cuando Julián menciona a Terminator o El Día de la Marmota) . Estas referencias se podrían extender a una interminable lista de producciones literarias que ya han explorado el universo que aborda El Ministerio del Tiempo.  Si bien no aparecen directamente referenciadas en la serie, El Ministerio dialoga a distancia con infinidad de relatos de ciencia ficción donde los viajeros se mueven a lo largo de la dimensión temporal causando desajustes, paradojas y reescrituras de la historia. En algunos de estos relatos se desarrolla un conflicto para cambiar ese pasado (changewar) lo cual lleva de manera inmediata a la aparición de una Time Police.  La serie Time Patrol de Poul Anderson o los guardianes del tiempo en The End of Eternity (Isaac Asimov) son un buen ejemplo de este filón narrativo. Como podemos ver el viaje en el tiempo nos ha legado clásicos que van desde Terminator hasta la trilogía Back to the Future  Los Cronocrímenes. El tema, como no podía ser de otra manera, reaparece en series televisivas como Dr. Who Fringe (ver una lista completa de obras en la Encyclopedia of Science Fiction).

Finalmente, en este breve repaso de los relatos dedicados al viaje temporal no podemos dejar de mencionar las dos novelas del italiano Lanfranco Fabriani ( Lungo i vicoli del tempo y  Nelle nebbie del tempo). En este mundo narrativo los personajes trabajan en el Ufficio Centrale Cronotemporale Italiano (UCCI), un ente público y secreto que controla unas máquinas del tiempo diseñadas hace varios siglos por Leonardo da Vinci. Dado que muchos otros estados también poseen estas máquinas, el relato fluctúa entre una trama de espionaje estilo Ian Fleming (007) y las luchas intestinas por ascender y hacer carrera en el Ufficio. La obra de Fabriani se encuadra dentro de un subgénero denominado fantaspionaggio.

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Viajes en el tiempo

Otro elemento que no se puede soslayar en cualquier análisis de El Ministerio del Tiempo es el viaje a través de los siglos. Mucho se ha escrito sobre los problemas lógicos que plantea la posibilidad de viajar al pasado y modificar el presente. Algunos autores como H.G.Wells, el padre del viaje temporal en la ciencia ficción contemporánea, ni siquiera se plantearon las posibles paradojas que esas intervenciones podían ocasionar. Sin embargo a partir de The Time Machine  los escritores fueron explorando las diferentes posibilidades que se pueden presentar al intentar cambiar una secuencia temporal viajando al pasado.

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Un libro de referencia para comprender estas cuestiones es sin duda La scienza della fantascienza de Renato Giovannoli, un clásico de los años ’80 ahora reeditado en versión ampliada. Según Giovannoli existen diferentes formulaciones del viaje en el tiempo. La formulación “débil” presenta diversas variantes. En una de ellas el personaje, al viajar al pasado, no se encuentra con su doble sino que entra en un espiral temporal donde los eventos se repiten eternamente:

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Otra variante de esta formulación es aquella donde el personaje viaje al pasado y se fusiona con sí mismo. El largometraje Peggy Sue Got Married de Francis Ford Coppola es un buen ejemplo de esta solución -poco común en la ciencia ficción- que elimina los problemas que causaría encontrarse con su propio doble. Finalmente, la formulación débil también admite la duplicación del cronoviajero, tal como sucede en Back to the future (donde Martin se ve a sí mismo en varias ocasiones) o en El Ministerio del Tiempo (sobre todo las escenas en que Julián regresa al pasado para ver a Maite… y verse a sí mismo). Sobre estas contradicciones se puede consultar el interesante artículo Riflessioni sui viaggi nel tempo de Umberto Eco publicado en L’Espresso en 1985 (incluido en La Bustina di Minerva, 2000).

La formulación “fuerte” del viaje temporal nos lleva a un territorio también muy explorado por la ciencia ficción: el cronoviajero va al pasado, mata un insecto… y desencadena una compleja trama de consecuencias que reconfigura el mundo de partida. Esta formulación fue trabajada por algunos autores clásicos, por ejemplo Ray Bradbury en A Sound of Thunder. Como dijo Borges, “modificar el pasado no es modificar un solo hecho: es anular sus consecuencias, que tienden a ser infinitas”.

En este caso un pequeño cambio en el pasado genera un efecto mariposa que anula el presente que conocíamos y crea un nuevo presente que desciende de esa pequeña modificación.

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Este riesgo está muy presente en El Ministerio del Tiempo y es la principal función de ese ente público: detectar e impedir que cualquier intruso del pasado llegue a nuestro presente -o viceversa- con el fin de cambiar la historia para su beneficio. Todas las obras antes mencionadas donde aparece una fuerza policial o pública encargada de vigilar el “normal” desarrollo del tiempo se basan en esta formulación.

Finalmente, otra posibilidad también muy explorada en la ciencia ficción es aquella en que la modificación de un evento del pasado genera… un mundo paralelo!

Hasta aquí llegamos con esta brevísima incursión en los viajes temporales. Si les interesa indagar a fondo en otras variantes -como los agujeros de gusano- les recomiendo leer el libro de Renato Giovannoli o ver Interstellar:

El futuro de El Ministerio

Con este tercer post doy por cerrada esta incursión en El Ministerio del Tiempo. Más allá de su valor narrativo esta serie ha puesto el dedo en la llaga al activar conversaciones sobre las mutaciones que afectan al ecosistema de medios. Esperemos que este mundo narrativo tan rico de posibilidades tenga larga vida, ya sea en la televisión como en los otros medios, y que podamos seguir disfrutando de las aventuras de sus personajes.

 Bonus tracks

Viene de …

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One Comment

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  1. Carlos excelente el recorrido del impacto o mejor dicho de la creación de un mundo transmedia por parte de los fans que ha sorprendido sobremanera a sus creadores. Me gustaría agregar otro fenómeno de intertextualidad que fue la nueva explosión de ventas de la saga del Capitán Alatriste de Arturo Perez Reverte, cuyo primer eposiodio volvió a agotarse.
    Acertadísimo tomar en tu segundo post la cuestión de la tensión entre las mediciones de la lógica monomediáticas y la producción y pregnancia por parte de los fans. Una tensión que aún no puedo despuntar por dónde va a resolverse, aunque sí me peremito destacar como muy interesantee la propuesta que está llevando adelante la RTVE en cuanto a armar un programa el posterior de las emisiones con alguno de los protagonistas que toma como disparadores para esas entrevistas las intervenciones de los fans mediante redes sociales, especialmente levantando twits. Cosa que hacen con otros programas, por ejemplo en la última temporada de Isabel y las últimas ediciones de masterchef.
    No tengo tantos elementos para seguir anticipando derroteros del mundo transmedia, loo que sí sé es que has hecho bien en dejar tu libro a Javier Olivares y volver pronto a tu época. Acá …. en setiembre de 2015…. pareciera que se vislumbran muchas narrativas transmedias!
    Un abrazo Alejandra SANTOS

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