La muerte de la web. Memoria y apocalipsis.

Dos obras de ficción que leí en los últimos meses me llevaron a escribir este post. En Hipermediaciones sólo he reseñado libros sobre medios, comunicación y ciencias sociales; en esta ocasión nos meteremos en la ficción, no tanto para desmenuzar en su totalidad dos obras escritas por autores que admiro mucho -esa tarea se la dejo a los críticos literarios- sino para extraer de ellas un par de ideas que me interesan para las conversaciones que pretendo abrir con este blog. Para no spoilear demasiado las novelas voy a trabajar con algunas entrevistas a los autores.

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Una vez Argentina

Con motivo de la Feria del Libro de Guadalajara 2014 (donde Argentina era el país invitado) Alfaguara reeditó una de las obras fundamentales de Andrés Neuman: Una vez Argentina. El libro de Neuman -un escritor argentino emigrado en España a principios de los años 1990  que se mueve en la frontera de dos mundos lingüísticos y culturales- es un relato autobiográfico que se remonta un par de generaciones atrás, hasta esos inmigrantes europeos que llegaron a la Argentina con una mano delante, otra atrás y muchos sueños en la maleta. Más que focalizarme en el libro de Neuman me interesa recuperar partes de una entrevista donde el autor cuenta la cocina de esta reescritura de su obra.

Al regresar a la novela con casi cuarenta años en lugar de veintipico, inevitablemente me surgieron preguntas diferentes, y también más conflictivas, tanto acerca de la memoria familiar como de las ideas políticas que yo mismo heredé. Así que puede decirse que me repregunté el libro entero, tendiendo a desconfiar de lo que personalmente había dado por cierto o por resuelto. (Entrevista a A. Neuman)

La primera edición de Una vez Argentina era del 2003. Cuando Neuman la escribió recién comenzaban a popularizarse los blogs y todavía no existían YouTube ni Facebook. La nueva edición 2014 fue reescrita en la era post-YouTube, un universo donde la memoria audiovisual de nuestra infancia está a un par de clicks de distancia.

(…) Cabe considerar las circunstancias históricas en que uno mismo escribe y las herramientas técnicas de las que dispone en cada momento. Y sin duda ambas se transforman. Cuando escribí la primera versión de la novela, casi nada de lo que necesitaba recordar o confirmar estaba en Internet. Así que tuve que hacer memoria a tientas. Para esta reescritura, en cambio, encontré en la Red mucha más información de la que jamás hubiera soñado y de la que hubiera sido posible localizar analógicamente. (Entrevista a A. Neuman)

Cada vez más nuestra memoria individual y colectiva se guarda en las redes y los dispositivos de silicio. Poco a poco nos acercamos a la distopía presentada en el tercer episodio de la 1ra temporada de Black Mirrorla mejor serie televisiva de ciencia ficción desde The Twilight Zone donde toda la vida del sujeto queda registrada en una memoria individual que puede ser compartida con amigos en otras pantallas.

 

Gracias a YouTube podemos volver a ver viejos programas de televisión, recuperar ese spot que repetíamos en nuestra infancia o retornar a algún dibujo animado que nos marcó la niñez.

No sólo tuve ocasión de consultar en línea textos remotos y diarios viejos, sino programas de televisión que de niño había visto en directo. Fue muy extraño, casi alucinógeno, volver a ver mi propia infancia en YouTube y poder repensarla críticamente. Creo que este fenómeno modifica drásticamente nuestro modo de aproximarnos a la escritura memorialística. (Entrevista a A. Neuman)

La novela de Neuman no tiene desperdicio, es un relato polifónico donde ficción e historia se entrecruzan a cada página a través de las historias de sus inmigrantes, exiliados y emigrantes. Lectura altamente recomendable (no sólo para argentinos radicados en España o españoles candidatos a emigrante).

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Los Huérfanos

De las utopías de Una vez Argentina y la distopía de Black Mirror saltamos al relato post-apocalíptico de Los Huérfanos. Aquí no hay inacabables viajes transatlánticos en busca de una vida mejor sino un puñado de sobrevivientes de diferentes países encerrados en un búnker después del holocausto nuclear. Ya pasaron trece años y la situación se vuelve cada vez más densa e intolerable. Esta claustrofóbica novel de Jordi Carrión nos presenta una trama multidimensional con continuos saltos entre el pasado y el presente que, al igual que Los Muertos, revisita todos los géneros narrativos que nos podamos imaginar. Dos cuestiones que aparecen en Los Huérfanos me interesan para este post. Una de ellas es la “reanimación histórica”, un movimiento de recuperación y “revivencia” del pasado que se convierte en prioridad para los Estados.

 

La tecnología digital y las redes sociales cumplen una función primordial en esta reanimación del pasado que abarca, como menciona Carrión en el vídeo, desde nuevos movimientos samurais en Japón hasta reconstrucciones de la austera vida bajo el comunismo en la vieja Unión Soviética. Es muy probable que esta construcción ficcional de Carrión -el movimiento de  “reanimación histórica”- dé lugar a alguna polémica en países donde el pasado es una carta de gran valor en la mesa de juego político.

Mypain.com y Memorybook.com son plataformas tecnológicas que invento para hablar del duelo por las víctimas de los genocidios y de la memoria histórica. No creo que se pueda hablar de esos temas, en nuestra época, sin fabular sobre nuevas tecnologías que han cambiado nuestra relación con la vida, con el recuerdo, con la muerte. Me parece fascinante esa zona en que las imágenes reales, el falso documental o la ficción pura se cruzan y se confunden… España es un país que la ONU suspende cada año en su gestión de las víctimas de la dictadura. Aquí los muertos siguen desapareciendo… El desastre global, el apocalipsis que planteo en Los Huérfanos tiene que ver con esa incapacidad tan humana de aprender del pasado.  (Entrevista a Jordi Carrión)

El otro tema que nos plantea Los Huérfanos es la destrucción de la “internet cuántica” (¿la web 3.0?) después del estallido de la Tercera Guerra Mundial y el retorno a “la Copia”, la versión anterior de la red guardada en los servidores. En cierta manera esta “Copia” no es otra cosa que una reelaboración literaria  de una plataforma realmente existente, la utilísima Wayback Machine que nos permite recuperar millones de viejas páginas web.  Pero poco a poco estos servidores donde se alberga “la Copia” van cayendo, la cantidad de websites se reduce día a día y Marcelo, el narrador argentino de Los Huérfanos, está condenado a visitar una y otra vez los mismos sitios.

El sujeto depende de memorias externas; por poner un ejemplo: cada vez dudamos más de nuestra ortografía porque nos han acostumbrado a buscar cada palabra en la web del diccionario, nos hemos acostumbrado a externalizar nuestra memoria. Al mismo tiempo, paradójicamente, nunca hemos dispuesto de tanta información, de modo que si alguien quiere estudiar y entender un fenómeno histórico lo puede hacer. Si antes hablábamos del conocimiento en parte imposible, ahora también hay que mencionar la cantidad de datos e información que hacen más posible que nunca el conocimiento. Internet, por otro lado, lo recuerda y, a la vez, lo olvida todo.  (Entrevista a Jordi Carrión)

 Futuro y memoria digital

Hace cinco años escribí en este blog un post titulado ¿Podremos leer un PDF dentro de 100 años? donde compartía algunas preocupaciones respecto al futuro de los archivos digitales. Si hoy tenemos problemas para recuperar datos digitalizados en los años 1960 o inclusive en los 1990 … ¿Qué pasará dentro de un siglo o dos? Jordi Carrión nos pone de frente a una cuestión mucho más radical y angustiante  ¿qué pasaría si Internet desapareciera? Si los servidores fueran cayendo uno tras otro y el número de páginas web pasara de millones a una decena: ¿cómo podríamos recuperar una buena parte de nuestra historia? ¿Desde dónde reconstruiríamos nuestra memoria? Inquietantes preguntas para un episodio de Black Mirror…

Si el Neuman autor expandió su memoria gracias a YouTube y pudo reescribir Una vez Argentina, el Marcelo narrador de Los Huérfanos sufre en el búnker la pérdida de su pasado a medida que mueren las memorias de silicio. El hipotético regreso a una estado de vida primitivo sin redes digitales -el relato post-apocalíptico, desde The Walking Dead hasta El planeta de los simios, siempre esconde un regreso a la pre-historia- confirma una vez más el carácter disruptivo de esas tecnologías y el acelerado cambio que hemos vivido en los últimos 10.000 días de la historia de la humanidad.

La literatura, como siempre, demuestra estar un paso más adelante de nuestras reflexiones y obsesiones teóricas.

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