mComunicación y computación ubicua: convergencia, divergencia y ecología de los medios.

La imagen de portada proviene de Highdefgeek

Si hoy tuviera que actualizar mi libro Hipermediaciones -un texto escrito en el 2007 y publicado en el 2008- le dedicaría un poco más de espacio a los móviles en tanto medio de comunicación y dispositivo de computación; por otra parte,  haría aún mayor hincapié en la metáfora ecológica de los medios. Mi estadía de tres meses en Toronto trabajando con Robert Logan y el resto del Strategic Innovation Lab han dejado su marca en mi forma de encarar el mundo de la comunicación y la evolución tecnológica. En este post quisiera integrar estos dos aspectos: la comunicación a través de dispositivos móviles en el contexto de una ecología de los medios.

Computación ubicua: la tercera ola
La computación pasó por tres etapas. Al principio (1945-1980) las computadoras eran grandes centros de procesamiento de datos alrededor de los cuales orbitaba una serie de terminales de input/output (teclados y pantallas). Eran terminales bobos, sin memoria ni capacidad de cálculo. Evidentemente, me estoy refiriendo a los sistemas mainframe que hicieron la fortuna de IBM y otras empresas.

En 1980 comienza la segunda fase con el nacimiento del Personal Computer, un ordenador autónomo que poseía memoria y capacidad de cálculo sin depender de una unidad centralizada. Las PC permitieron establecer nacieron  nuevos usos y profesiones, y la computación dejó de vivir en una habitación esterilizada dentro de un gran edificio para convertirse en un fenómeno de masas. Las interfaces gráficas contribuyeron de manera fundamental a esta liberación de energía sociotecnológica.

Desde finales de los años 1990 la consolidación de la World Wide Web y la difusión de sistemas de telecomunicaciones como el 3G y el wifi están delineando la tercera fase de este proceso evolutivo: la computación ubicua. Escritores como Alan Greenfield (autor de Everywhere. The dawning age of ubiquitous computing) o investigadores John Krumm (su Ubiquitous Computing Fundamentals saldrá dentro de poco) ya están marcando los límites y potencialidades de este nuevo territorio.

En esta nueva fase los terminales no son bobos sino pequeños ordenadores de bolsillo con capacidad de intercambiar datos con otros terminales y grandes server farms con enorme capacidad de memoria. En este contexto nace y toma fuerza un nuevo concepto: el cloud computing (CC) o computación en nube. La CC reconfigura el mundo de la computación personal al transformar a la red en la sede virtual de los procesos productivos. Fenómenos como Facebook o el nuevo servicio Wave de Google para gestionar la informacion en línea de forma grupal son buenos ejemplos de CC. Algunos digitalistas de la primera hora como Richard Stallman, el padre del software libre, sostienen que la CC es un trampa dado que pone en peligro la privacidad de los datos personales. Más allá de estas críticas, podemos decir que los dispositivos móviles son el terminal ideal para entrar en esta nube de datos ubicua y virtual.

mComunicación
La mComunicación -tal como la definimos en el trabajo de investigación que hicimos con los colegas del GRID para el Consell de l’Audiovisual de Catalunya (ver informe completo en Catalán o paper en Inglés)- es un fenómeno donde convergen diferentes procesos y tecnologías. El rol que tuvo la web a mediados de los 1990 está ahora siendo asumido por los dispositivos móviles: catalizadores de procesos de convergencia comunicacional. Los móviles están en el centro de este proceso de convergencia.

El mercado de las aplicaciones para móviles crece minuto a minuto y agrega nuevos actores -como diría Bruno Latour– a la red sociotécnica. Por otro lado, cada semana nacen nuevas posibilidades para los dispositivos móviles, por ejemplo la incorporación de sistemas de realidad aumentada o la incorporación de contenidos de otros medios, como los cómics (ver mi informe sobre nanohistorietas – primera y segunda parte). Si a esto sumamos la proliferación de nuevos terminales -donde el iPhone marcó un antes y un después-, entonces el panorama se vuelve cada vez más complejo e interesante. Como ya he dicho en varias ocasiones, si en los 1980 la computación personal era el sector más activo de la red sociotécnica, y en los 1990 la World Wide Web, a finales de esta primera década del siglo XXI el área más efervescente es la de los dispositivos móviles .

Ecologia de los medios
Hace un par de meses escribí sobre el estado de la Ecología de los Medios en este blog (ver el post Media Ecology: de los textos a la gramática). Este marco teórico, convenientemente trabajado y enriquecido con otros aportes, puede ser el ámbito ideal para estudiar las transformaciones que está viviendo el sistema de medios en un momento donde reinan los procesos de convergencia e hibridación. Como escribí en ese post

“… En Hipermediaciones la metáfora ecológica atraviesa el libro de punta a punta, y en mi actual investigación sobre el sistema de las interfaces he profundizado aún más su aplicación. Hay muchos campos del conocimiento -como la economía- donde el modelo evolutivo-ecológico, potenciado por las teorías de la complejidad y la auto-organización, ha permitido avanzar muchísimo en la comprensión de fenómenos caracterizados por la interacción de muchos agentes (por ejemplo los procesos de innovación tecnológica)…”

Pero no todo es convergencia. En un reciente número de Signo y Pensamiento -la revista de la Pontificia Universidad Javeriana de Bogotá- dedicado a la convergencia publiqué un texto dedicado a este argumento (Alrededor de la(s) convergencia(s): Conversaciones teóricas, divergencias conceptuales y transformaciones en el ecosistema de medios). En la parte final de ese artículo hice referencia a la necesidad de estudiar los procesos de divergencia. En estos días se habla mucho de los procesos de convergencia en los cuales se evidencia el acercamiento, la confluencia y la hibridación de diferentes medios, empresas, lenguajes o profesiones (ver enlaces al final de este post). ¿Qué sucedería si focalizáramos nuestra atención en los movimientos contrarios, o sea, en los procesos de divergencia? Desde esta perspectiva, adquieren mayor relevancia los “efectos colaterales”, las transformaciones y los cambios en la periferia del ecosistema de medios.

Ya dije que los móviles están en el centro de los procesos de convergencia, pero al mismo tiempo están generando movimientos centrípetos de divergencia. La visión convergente se debería complementar con una perspectiva divergente que focalice su interés en las transformaciones —muchas de ellas inesperadas— que se están produciendo en los márgenes de la comunicación móvil. Por ejemplo, estos dispositivos están transformando prácticas sociales lejanas al “hablar por teléfono”, como el transporte (gracias a la
tecnología GPS), las formas de relación social (la creación de comunidades más o menos efímeras en función de los intereses de los usuarios) o la fruición de contenidos musicales o audiovisuales por fuera de los circuitos tradicionales.

En otras palabras: una mirada teórica sobre las dinámicas que atraviesan el ecosistema de medios no debería limitarse a los procesos de confluencia. Las convergencias generan nuevas figuras profesionales y modelos de negocios, producen rupturas tecnológicas, crean nuevos hábitos de consumo e imponen otras formas de relacionarse e, incluso, de hacer política. Sin embargo, la mirada teórica debería prestar una mayor atención a los movimientos de divergencia; es decir, a los efectos colaterales e inesperados que nacen en la periferia del ecosistema mediático como consecuencia de los procesos de convergencia.

Bonus tracks

Signo y Pensamiento – Convergencia digital. Mutaciones, hibridaciones y desafíos, Volumen XXVIII No. 54, enero – junio 2009 (descargar todo el número)

Quaderns del CAC – Convergència tecnològica i audiovisual, Núm. 31-32, juny 2009 (en Catalán) (descargar todo el número)

– Artículo de Hugo Pardo et al. en el International Journal of Interactive Mobile Technologies sobre el “mobile 2.0” (en Inglés).

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One Comment

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  1. De todo lo que has expresado me ha gustado bastante el último párrafo el siguiente paso es el móvil como ordenador personal, una vez instaurado el cloud computing, si se llega a instaurar junto con los discos duros virtuales habra un proceso apasionante y todo un reto, y una vuelta a la usabilidad de las webs.

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